El madridista Take Kubo, cedido al Mallorca, estará especialmente motivado ante su equipo. | Carlos Gil-Roig

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El Real Mallorca desafía al Madrid en un duelo desigual. Lo hará este miércoles a las diez, una mala hora para coreanos y japoneses que tendrán que levantarse a la cinco de la madrugada para ver a Kubo y Kang in Lee, si es que juegan. Pero también es una hora terrible para los aficionados al Madrid y al Mallorca. Pero es la dictadura de LaLiga y ante esto no se puede hacer nada más que agachar la cabeza.

Resueltas las dudas horarias en España, Corea del Sur y Japón, el partido de este miércoles, casi madrugada en España, representa todo un reto para el equipo de Luis García Plaza. De hecho es todo un desafío para cualquier equipo de la clase media que visita el Bernabéu. Porque no hay que engañarse. Para sacar algo del templo blanco hay que hacer las cosas muy bien y que el rival no tenga su día. Y aún así.

Por presupuestos y perfil de plantillas, madridistas y bermellones juegan en ligas diferentes. Es el tan mañido recurso fácil, pero es la verdad. Por eso el plan del Mallorca es salir a competir al máximo, mantener en la medida de sus posibilidades el perfil alto que suele plantear en todos los partidos y no arrugarse en ningún momento. Si este tratado de intenciones se cumple, posiblemente haya opciones de mantenerse vivo durante muchos minutos, pero tampoco eso garantiza salir con puntos de Concha Espina.

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El calendario ha querido que este partido quede enclavado entre el del pasado domingo frente al Villarreal y el del próximo contra Osasuna. Es un ejercicio de lógica que el partido donde menos opciones de puntuar tienes es el de este miércoles, de ahí que también el entrenador refresque piernas e introduzca futbolistas que puedan resistir con solvencia el trabajo que se viene por delante. Donde menos puede variar es en defensa. El entrenador anda muy justo de efectivos con las bajas de hombres como Russo, Sedlar, Raíllo y Maffeo, a las que hay que unir las de Ángel y Galarreta. En la zaga las cuentas más o menos son claras y no variará mucho de situar a Sastre, Valjent, Oliván y Jaume Costa, sin olvidar la opción de Gayà. En la zona ancha las alternativa son múltiples, como también en la delantera. Puede ser momento para Hoppe, que actuaría en lugar de Fer Niño sin olvidar tampoco a Abdón Prats, que en su carrera todavía no ha jugado ni contra el Madrid ni en el Bernabéu. El factor motivacional del mallorquín siempre es una bala que hay que valorar.

La idea del técnico y del equipo es competir al máximo, mantenerse con pulso durante la mayoría de minutos y tratar de hacer que el equipo blanco pueda llegar a sentirse incómodo en el partido. Pero ninguna estrategia es perfecta porque el Madrid casi nunca se rinde y pese a que es evidente que tiene un problema en defensa, no es menos cierto que también tiene capacidad para ir resolviendo inconvenientes con el paso de los minutos.

Resistir

Ahí es donde el Mallorca tiene que saber resistir y es donde va a tratar de amarrar el partido. El Celta fue capaz de marcar hasta dos goles en el Bernabéu hace apenas dos semanas, pero siempre se encontró con la reacción del once de Carlo Ancelotti. De ahí la enorme dificultad para todos los equipos de puntuar en el Bernabéu.

En cuanto a los números, su fragilidad atrás —con siete tantos encajados, solo menos que seis equipos de Primera— se compensa con su facilidad para encontrar puerta, con un promedio de tres goles por partido. Benzema, con seis dianas, y Vinicius Jr., con cinco, marchan mano a mano en la carrera por el Pichichi y juntos suman más goles que cualquier otro conjunto de la categoría. Nuevamente, Ancelotti se encontrará con la enfermería llena; Marcelo, Gareth Bale, Dani Ceballos y Ferland Mendy continúan lesionados, y a ellos se unió en Mestalla Dani Carvajal. La buena noticia para el club madridista es que Toni Kroos ha vuelto a trabajar con el grupo, aunque todavía no se le espera ante los bermellones. Sin duda el de hoy es todo un desafío para los mallorquinistas.