Lago Junior cabecea entre Ismael y Benítez para marcar el gol del empate del Mallorca en La Rosaleda. | Carlos Gil-Roig

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De pasarse cuatro meses entre el banquillo y la grada a sostener con un cabezazo las ganas del mallorquinismo por celebrar otro ascenso cuanto antes. Oculto entre la maleza de la competición desde la primera vuelta, Lago Junior explotó mejor que nadie la incursión del Mallorca por las galerías de La Rosaleda. Con su gol, el tercero que le endosa al Málaga desde que llegó a España, el extremo marfileño endulzó su temporada más gris como bermellón y recordó que sigue ahí. Sobre todo ahora que el equipo necesita un último empujón para levantar la tapa de la alcantarilla y confirmar su regreso a la superficie.

«Le he visto entrenar muy bien», explicaba tras el partido el entrenador del Mallorca, Luis García Plaza, que recuperó al africano para la causa cuando nadie lo esperaba. Por eso su gol, cazando un centro maravilloso de Joan Sastre mientras emergía entre Ismael y Benítez, dejó tan buen sabor de boca en un partido de continuos contrastes.

Oportunidad

La caída del once de Dani Rodríguez dejó una vacante en una de las orillas de la pizarra y el técnico eligió a Lago, que no aparecía de inicio sobre el tapete desde el pasado 10 de enero. De hecho, entre esa titularidad de principio de año contra Las Palmas y su inesperada aparición en Martiricos solo había sumado cuarenta minutos repartidos en cuatro partidos saliendo desde el banquillo. Una aportación marginal para el futbolista más veterano de la plantilla y uno de los dos únicos —el otro es Antonio Raíllo— que han vivido las cinco últimas temporadas a bordo de una montaña rusa, participando de esa red de ascensos y descensos que lleva tejiendo el Mallorca desde la primavera de 2017.

Habitual en los planes de la selección marfileña desde que subió con el Mallorca a Primera, hace ahora dos años, Lago fue uno de los principales damnificados del cambio de ciclo que supuso la marcha de Vicente Moreno, con el que mantenía una relación especial desde que coincidieron en el vestuario del Nàstic. Al jugador africano ha costado ganarse la confianza de Luis García Plaza y abrirse paso entre la competencia del grupo, concentrada especialmente en su zona de influencia.

Las lesiones y el coronavirus, del que se contagió poco después de volver de su último viaje con la selección, acabaron de sacarlo del césped. «Cuando se reincorporó tras pasar la COVID tuvimos una charla y le he visto trabajar bien», explicaba Luis García para argumentar su entrada en el once del pasado sábado. «La temporada de Dani (Rodríguez), Antonio (Sánchez) y Amath es buenísima y a los demás les cuesta entrar. Pero le he visto con confianza y con muchas ganas de entrar. Me la he jugado y me ha salido bien. Es verdad que por un tema físico en la segunda parte le ha faltado algo de ritmo de partido, pero ha estado muy. Podría haber marcado dos, y hubiera sido el héroe», bromeaba el técnico al recordar la oportunidad que tuvo justo a la vuelta del descanso, en la que Juande se acabó interponiendo en su disparo.

«Es un jugador con una experiencia, no un crío», seguía relatando LGP. «Sabe lo que es jugar partidos importantes y eso también lo valoro. Y no hablo de actitud, porque es un chaval que entrena siempre fenomenal. Pero le he visto mucho más acertado, mucho más fino, mucho más suelto. Esperemos que se haya quitado ese peso de encima. Si hubiera hecho esto más veces también habría jugado más, evidentemente. Me alegro por él. Es un chico excepcional y ojalá nos siga dando muchas más cosas».

Lago todavía tiene tiempo para recuperar parte del espacio que ha ido perdiendo. Aun no ha llegado a los mil minutos de juego y anda muy lejos de los once goles que marcó en la campaña del último ascenso, en la que solo se ausentó dos veces y una de ellas fue para ahorrar gasolina. Con cuatro jornadas por delante y la Primera División por atar, el Mallorca le seguirá esperando.

Luis García recupera efectivos

El Mallorca, que tiene la agenda despejada hasta el domingo, ganará en amplitud durante la semana. Los de Luis García Plaza disputarán contra el Alcorcón el penúltimo partido de la temporada en Son Moix y aunque cuentan ya con la baja confirmada de Joan Sastre por acumulación de amonestaciones, Luis García debería recuperar a varios futbolistas de peso en sus esquemas. El primero de ellos es Dani Rodríguez, que cumplió en Málaga un partido de sanción y está listo para volver a la arena. Además, el técnico espera volver a contar con Iñigo Ruiz de Galarreta a partir de mediados de semana y dispondrá ya de Baba a pleno rendimiento. El ghanés ya estuvo el sábado en el banquillo de La Rosaleda, pero apenas había entrenado con el grupo y el técnico prefirió no forzar su reaparición antes de tiempo.

En cualquier caso, Luis García Plaza ha encontrado a Aleksandar Sedlar un recambio de garantías para la sala de máquinas. El central serbio, al que el entrenador ha reciclado como pivote utilizándolo en esa posición desde la pretemporada, firmó en Málaga una de sus mejores actuaciones y estuvo incluso a punto de marcar su primer gol vestido de rojo y negro. Si no surgen contratiempos durante la semana, LGP tendrá mucho donde elegir para un partido que, en función de otros resultados, podría ser el del ascenso a Primera.