Varios jugadores del Mallorca y el Cádiz luchan por hacerse con el balón durante el partido de la primera vuelta en Son Moix. | T. Ayuga

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El Real Mallorca ha vuelto a subirse a un avión con la idea de variar de tendencia. El conjunto bermellón, que en los últimos tiempos se ha acostumbrado a cambiar de cara y a volver con la maleta vacía, irrumpe por segunda semana consecutiva en el domicilio de un compañero de vagón. Esta vez es el Cádiz, un rival con una tarjeta de presentación calcada a la suya que se sienta justo delante en la clasificación. Los baleares, todavía con ausencias de peso, quieren acabar con casi dos meses de sequía tras los muros de Son Moix y engancharse de lleno a la cornisa del playoff (Ramón de Carranza, GOL, 20.30 horas).

El examen es de los importantes. Por el momento en el que llega, por el nombre del rival y por la incidencia que puede tener el resultado en la clasificación, ahora y más adelante. Y servirá sobre todo, para intentar descifrar de qué pasta está hecho realmente el Mallorca, que de un tiempo a esta parte es capaz de combinar actuaciones geniales frente a su público con extrañas desapariciones fuera de su estadio. Además, es el encuentro central del tramo más escarpado del calendario, en el que de momento ha recogido la mitad de los puntos. Sin embargo, la referencia de las últimas salidas (Sporting, Almería y Osasuna) sigue siendo demasiado dolorosa y la principal herida a desinfectar. El equipo necesita dar en el Carranza una imagen muy diferente a la de sus últimos desplazamientos para reactivar la maquinaria y atrapar algún punto que a su vez le concedería una pequeña ventaja frente al Cádiz si a final de curso las cosas siguen igual de apretadas.

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Vicente Moreno sigue arrastrando las bajas de Marc Pedraza, Fran Gámez y Salva Ruiz, todas ellas por lesión. Además, el técnico valenciano dejó ayer en tierra a Merveil Ndockyt, que desde que empezó 2019 acumulaba tres partidos seguidos como titular. Sin el congoleño, todo apunta a que será otra vez Aridai Cabrera el que asuma la propiedad del carril derecho. En cualquier caso, la gran novedad puede estar unos metros más arriba. Sobre todo si el técnico se decide a alinear a Ante Budimir, que ya tuvo media hora en El Sadar. El otro refuerzo invernal, el serbio Nikola Stojiljkovic, también forma parte de la expedición, aunque tiene muchos números para ser el jugador descartado de la lista de diecinueve, ya que según anunció el propio técnico el pasado jueves todavía está lejos de su mejor estado de forma y necesita algo más de tiempo para entrar en la rueda.

En el Cádiz no estará el volante José Mari Martín-Bejarano, sancionado, y su asiento podría ser para el vasco Jon Ander Garrido, que se postula como socio de Edu Ramos en una de las posiciones del doble pivote. Álvaro Cervera, técnico del conjunto amarillo, podría optar también por un jugador de corte más creativo, como Álex Fernández, para que complete el once inicial un extremo puro como Salvi.

El defensa Servando, lesionado de larga duración, es la otra baja en el equipo cadista, que ha convocado para el partido a veinte futbolistas.