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El centrocampista Martí Riverola recordaba ayer que la plantilla del Mallorca debe «dejar todo atrás», olvidarse de las tres primeras derrotas en Segunda División y «tirar esto para adelante», en alusión al proyecto de ascender en una temporada. «Es un momento difícil, hay que dejar todo esto atrás. Ahora ya ha acabado el periodo de fichajes, éste es el grupo que tenemos y ahora toca hacer piña y tirar esto para adelante», señalaba el futbolista catalán. «Lo importante es ganar el primer partido y cuando tengamos los primeros tres puntos las cosas se verán de otra manera». Riverola insistía en que «no hay que perder de vista que estamos en las tres primeras jornadas. Esto es muy largo y aunque estemos al principio hay que afrontar el partido ante el Alcorcón con la máxima seriedad».

Cerrado hasta enero el gran bazar futbolístico y con la plantilla abrochada de cara a la primera vuelta del campeonato, el Mallorca acaba de añadir otro reto mayúsculo a su carpeta de asuntos pendientes. El conjunto balear, tendido en el fondo de la clasificación con el cuerpo lleno de heridas, arrastra consigo la mayor depresión de su vida moderna y si quiere escapar de ella deberá reforzar las paredes de una defensa marcada y prácticamente idéntica a la que se precipitó al vacío tras rubricar los peores números de la historia del club.

Sin movimientos de última hora a su alrededor, la continuidad de Pedro Geromel ha terminado de moldear una línea maldita que apenas ha sufrido las actualizaciones del club en su camino hacia el modesto escaparate de la Segunda División. Aunque la temporada pasada el equipo se desangró por los pies y llegó a encajar hasta 72 goles en contra (su techo en la máxima categoría), la dirección deportiva ha mantenido la base de la zaga.

Viejas heridas

El Mallorca se desprendió tras el descenso de los defensas que tenía a préstamo (Hutton, Anderson Conceçao, Antonio Luna y Fontàs), pero a día de hoy continúa exhibiendo las heridas que le provocó su traumática caída. A nivel físico y mental, tal y como han reconocido algunos de sus futbolistas tras enlazar en Gijón la tercera derrota consecutiva. Además, a la entidad le ha resultado imposible encontrar recambios para todas las salidas y solo ha incorporado dos caras nuevas a su sistema de seguridad: Agus y Miguel García. Curiosamente, el manchego y el portugués también descendieron hace unos meses con el Orduspor turco, por lo que nadie en la línea se libra de esa presión psicólogica que está resultando más cruel incluso que la que establece el propio balón.

Con Geromel a pleno rendimiento de nuevo, Oltra deberá seguir buscando la tecla que le hace falta presionar para que el Mallorca se mantenga de pie. De momento, el entrenador valenciano ya ha utilizado a los siete defensas que tiene disponibles y solo el lesionado Antonio López, a quien el club también le ha estado buscando una salida sin éxito, permanece en blanco.

En los exámenes a los que se ha presentado hasta el momento Oltra ha recurrido a tres defensas distintas y frente al Alcorcón deberá renovar otra vez la fórmula para amortiguar las bajas por sanción de Agus y Ximo, que dejaron en inferioridad al conjunto rojillo en Gijón. Además, el equipo sigue sacando unas notas pésimas en esa dirección (11 goles en contra y tres expulsiones) y conviene seguir escarbando en busca de salidas.

Con las estadísticas en la mano las bajas de Ximo y Agus parecen especialmente significativas, ya que son los dos únicos defensas que han sido titulares en todos los encuentros. También Pedro Bigas (el único futbolista de campo junto a Nsue que no se ha perdido un minuto de competición) ha actuado de inicio en los duelos ante Sabadell, Murcia y Sporting, pero en el último empezó jugando en el centro del campo.