Entrenamiento del real Mallorca en Son Bibiloni. | Jaume Morey

Después de alejarse unos días del romanticismo de la Copa, el Mallorca vuelve a reencontrarse esta tarde con la penumbra de la Liga. Y aunque lo hará encaramándose a un escenarios en el que reposan algunas de las imágenes más emotivas de su historia reciente, la jornada no admite nuevos equívocos. El conjunto bermellón, que sólo ha recogido uno de los últimos nueve puntos por los que ha pujado, se aproxima peligrosamente al incendio del fondo de la clasificación y otra derrota le obligaría a acariciar los puestos de descenso. La escuadra isleña visita además a un enemigo en potencia como el Rayo Vallecano, por lo que el resultado de la función se intuye imprescindible (Vallecas, Canal Plus Liga 2, PPV, 16.00 horas).

El Mallorca aprovechó el regreso de Bilbao para reordenar sus ideas y abrir un pequeño paréntesis en su apretada agenda, en la que se suceden las citas de alto voltaje y en la que viene de enlazar dos caídas en los dos frentes en los que combate. Esta vez, sin embargo, su compromiso no tiene nada que ver con el del miércoles ni con el de hace ocho días ante el Real Madrid, aunque los efectos del marcador serán mucho más importantes.

Los baleares acabaron con su deuda a domicilio antes del cambio de año con una apurada victoria en Zaragoza (1-2), pero sus números a domicilio siguen estando bajo mínimos (7 puntos en 8 encuentros, 6 goles a favor y 13 en contra) y se ve ahora forzado a reaccionar para no quedar atrapado en el barro y ahorrarse problemas.

La principal baja del Mallorca a la hora de irrumpir en Vallecas será la de Joaquín Caparrós, que cumplirá ante los madrileños el primero de los dos partidos sanción que le impuso Competición tras su expulsión de la semana pasada. El utrerano verá el partido desde la grada y el encargado de manejar los hilos a pie de campo será su segundo, Luci Martín. Mientras tanto, sobre el tapete, faltarán el sancionado Pau Cendrós, que se quedó en Palma por acumulación de amonestaciones, el lesionado Kevin y los descartados Martí Crespí, Gianni Zuiverloon, Aki Ienaga y Sergio Tejera.

Está por ver cómo decide dosificar el cuerpo técnico a la plantilla, aunque parece bastante probable que mantenga la base que ha venido actuando en los últimos tiempos en la Liga. En esa dirección, la mayor novedad será la reconversión de José Manuel Flores Chico, al puesto de lateral derecho para suplir la baja de Cendrós. Los problemas de Caparrós con Zuiverloon (mantuvieron un agrio enfrentamiento durante la eliminatoria) han vuelto a dejar en tierra al holandés y propiciarán la reaparición de José Carlos de Araujo Nunes en el centro de la defensa.

En el círculo central Pina y Tissone se perfilan como los conductores del juego bermellón, mientras que las bandas serán de nuevo propiedad de Michael Pereira y Gonzalo Castro. Unos metros por delante aparecerá Víctor, que atraviesa por un excelente momento de juego, y el israelí Tomer Hemed, que parece haber encontrado definitivamente el camino hacia el gol.