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La relación entre la Federació de Penyes del Real Mallorca y el club vuelve a vivir una situación de crisis elevada a la máxima potencia. El último capítulo se redactó en la noche del pasado lunes cuando el presidente de la Federació, Rafel Martorell, declinó acudir a la inauguración de la peña de Porreres por sentirse «agredido» por Jaume Cladera.

El presidente del Mallorca había solicitado alterar el protocolo y la composición de la mesa presidencial con el fin de evitar sentarse junto a Martorell. Este hecho fue puesto en conocimiento del presidente de las peñas, que debía acudir al acto junto a Pello Amengual, Carol Palmer y Pep Batle, miembros de la Federació, y que también decidieron no acudir a la fiesta en solidaridad con Martorell. Ayer fue un día de reacciones y quien tiró con más fuerza fue el presidente de las peñas que comparó el 'modus operandi' de la directiva del Mallorca como si de una dictadura se tratara. «Si no eres cómplice de sus deseos y comulgas con todo lo que te dicen, enseguida piensan que conspiras en su contra. La directiva del Mallorca funciona como si de una dictadura pura y dura se tratara», manifestó Martorell.

El presidente de las peñas no entendía todavía ayer la postura que decidió tomar Cladera en Porreres. «El presidente me ha decepcionado. Creo que él está queriendo muy mal al Mallorca, debía aprender a quererlo más y mejor», apuntó el presidente de la Federació de Penyes. «Apoyé a Jaume Cladera cuando él quería dimitir, dije lo que pensaba y ahora estoy muy decepcionado. No me lo esperaba», añadió Rafel Martorell, que calificó de «infantil» la actitud del presidente del Mallorca insistiendo que su postura es una «agresión» en toda regla a la Federació de Penyes.

Mientras tanto Cladera evitó ayer profundizar en el conflicto y en declaraciones a este periódico manifestó su deseo de mantenerse al margen de esta polémica. «Tengo demasiado trabajo como para ocuparme de este tema. El club está a punto de firmar el acuerdo con los acreedores y esto sinceramente es lo que llena básicamente mi tiempo. Si alguien desea hablar del asunto yo no puedo hacer nada, pero repito que no tengo tiempo ahora para ocuparme de este tema», dijo el presidente del club.

Anteriormente a este nuevo distanciamiento entre la SAD Balear y la Federació, Martorell mantuvo una reunión con el vicepresidente del club, Llorenç Serra Ferrer para tratar de acercar posturas y rebajar el clima de tensión entre ambas partes.

Por este motivo, Martorell no entiende ahora el proceder de Cladera el pasado lunes cuando la intención de Serra, al menos aparentemente, era tratar de reconducir la situación. La Federació de Penyes se mostró muy crítica con la actitud del consejero Biel Cerdà respecto a su proceder en torno al proyecto del Sitjar llegando a solicitar su dimisión en reiteradas ocasiones. El club apoyó a Cerdà y tomó la decisión de retirar a la Federació de todos los actos que se organizan en el punto 'Val la penya' y que moviliza a parte de la hinchada a través de diferentes actividades las horas previas a los partidos que se disputan en Son Moix.

En ese escenario las relaciones entre ambas partes estaban situadas en polos totalmente opuestos, pero hasta el pasado lunes no se había vuelto a exteriorizar una situación que aumentara el malestar entre club y peñas.

El distanciamiento sigue vigente, también el nivel de crispación y por ahora la Federació centrará sus esfuerzos en animar a los futbolistas en los partidos de Son Moix «porque bajo ningún concepto vamos a dejar al equipo de lado», concluyó Rafel Martorell.