Edson Ramos y Joao Víctor. | Monserrat

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El último culebrón en el que anda metido el Mallorca se aproxima a su último capítulo. El club balear, que lleva un mes a la espera de recibir el tránsfer internacional de Edson Ramos y Joao Victor, debería recibir hoy una respuesta definitiva de la FIFA. Para bien o para mal. Superado ya el plazo de un mes desde que se formalizó la solicitud, el máximo organismo internacional nombrará a un juez que tomará la última decisión. Si su respuesta es favorable a los isleños, los brasileños podrán ponerse a las órdenes de Michael Laudrup en los próximos encuentros. En el caso contario, la SAD encajaría otro duro golpe en su línea de flotación que dejaría seriamente mermada su plantilla de cara a los próximos meses.
Hasta el momento, el lateral y el centrocampista sólo han podido ejercitarse en los campos de la ciudad deportiva, ya que su club de procedencia, el Bunyodkor de Uzbekistán, mantiene bloqueado el futuro de ambos y se niega a habilitarlos alegando que siguen perteneciendo a su plantilla, ya que los jugadores rescindieron su compromiso de forma unilateral el pasado mes de agosto. Edson Ramos y Joao Victor, por su parte, se abrazan a las cantidades que les adeudaba el conjunto Tashkent y al propio reglamento de la FIFA, que contempla la posibilidad de invalidar un contrato en el caso de acumular al menos tres meses sin cobrar. Y mientras tanto, el Mallorca continúa a la expectiva y observando un conflicto que ha hecho que el malestar se fuera extendiendo a todos sus estamentos. Desde la propiedad hasta el técnico, que ve como su equipo devora jornadas sin la posibilidad de agarrarse al arsenal que guarda en la caseta. De hecho, nadie en el club esperaba que el conflicto se demorase tanto. Lo único positivo del caso es que los jugadores ya están inscritos en la Liga de Fútbol Profesional y que en cuanto la FIFA les autorice a jugar, podrán entrar de lleno en los planes del técnico.
En ese sentido, conviene recordar que los futbolistas llegaron a la Isla el pasado mes de agosto de la mano del ex barcelonista Rivaldo y que tras unas jornadas a prueba entre el filial y el primer equipo se comprometieron con el Mallorca de cara a las próximas cinco temporadas. Desde entonces, han trabajado con total normalidad junto al resto de la plantilla a la espera de recibir la luz verde que les autorizase a vestirse de corto, pero su único servicio al equipo fue durante un amistoso de la pretemporada en el Heliodoro Rodríguez de Tenerife.
El alta de ambos equivaldría a reforzar el grupo en pleno proceso de construcción y a que se duplicasen sus efectivos y posibilidades en varias zonas muy concretas del terreno de juego.