Los jugadores del Palma Futsal posan en el Palau de Son Moix. | M. À. Cañellas

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Ganar o ganar. El Palau d’Esports de Son Moix volverá a tenderle esta tarde la mano al Palma Futsal para alargar la final de la Liga contra el Barça y mantener encendido el sueño del conjunto balear. Los de Antonio Vadillo, sin margen de error después de la derrota en el primer encuentro de la serie (4-2), necesitan imponer otra vez su condición de locales, decisiva en las rondas anteriores, para forzar un nuevo capítulo y jugárselo después todo a una carta en el tercer y definitivo partido, que se disputaría el martes en el Palau Blaugrana.

Pese a ese golpe de realidad que supuso el duelo inicial, el Palma sigue sin renunciar a nada. Entre otras cosas, porque todavía tiene a los números de su parte. Los mallorquines, que han superado al Barça en los dos choques de la fase regular, llevan desde 2017 sin perder en casa contra el conjunto azulgrana en el tiempo reglamentario. De los últimos siete enfrentamientos entre ambos han salido cuatro victorias de los isleños y tres empates aunque uno de ellos, el de las semifinales del playoff del año pasado, acabó con la victoria del equipo culé en la prórroga. Es la única vez que el actual campeón se llevó la victoria de Son Moix durante el último lustro. Y lo hizo en el tiempo extra tras empatar en los cuarenta minutos de encuentro.

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Sea como sea, Son Moix bajará esta noche la persiana hasta el curso que viene y la afición de Palma confía en que sea con todo por decidir. El pabellón abrazará el partido más especial y trascendente de los últimos meses y volverá a llenarse para empujar a los de Ciutat. A diferencia de los cruces previos, esta vez la remontada necesitará más de un fascículo, un detalle sin demasiada importancia para la afición. Se han vendido las 1.500 entradas disponibles y nadie quiere perderse una cita que seguro que será recordada con el paso de los años.

Todos a punto

Antonio Vadillo cuenta con toda la plantilla a excepción de Nando Torres, que se ha perdido los últimos partidos por culpa de unas molestias musculares. Uno de los interrogantes estará en la portería. Carlos Barrón ha evolucionado bien de sus problemas en el hombro –los empezó a sufrir en los cuartos de final contra Aspil Vidal– y Fabio ha ocupado su lugar desde entonces. Los jugadores de campo están todos disponibles y recuperados del esfuerzo del partido de ida con una semana de tratamiento y entrenos pensados para que lleguen al partido lo más descansados posible.

El Barcelona, por su parte, espera abrochar hoy mismo la temporada y renovar el título por la vía rápida. «El primer partido era vital, pero que nadie dé nada por hecho. Para el Palma Futsal será seguramente el partido más importante de su historia y seguro que equipo y público se lo dejarán todo en la pista y en la grada», alertaba ayer su entrenador, Jesús Velasco. «Hemos respondido muy bien siempre en situaciones de máxima presión. Ahora tenemos dos bolas de partido y toca aprovechar esa ventaja». «Está claro que sería mejor celebrar el título en casa, pero no podemos dejar el trabajo para el último día. Nos enfrentamos a un gran equipo y no podemos darles vida», advertía Dyego.

El dato

Restricciones para acceder al pabellón

Esta tarde habrá restricciones para acceder al Palau ya que el partido coincide con el Campeonato de España Sub23 de ciclismo cuya línea de meta se sitúa en el estadio de Son Moix, justo al lado del pabellón. Esto influirá en los accesos al recinto y en el estacionamiento porque se verán afectados por cortes de tráfico el Camí dels Reis, Establiments, Son Roca, La Vileta, Son Rapinya, Son Flor, Son Serra, Son Ximelis y Son Vida. Se recomienda llegar al pabellón con más antelación de la habitual, aparcar en las zonas de Can Valero y Son Valentí o acudir a pie o utilizando el transporte público, que se verá reforzado para la gran cita.