Christophe Laporte, de Jumbo-Visma, cruza la línea de meta. | Efe

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El francés Christophe Laporte logró la manita, quinta victoria para el Jumbo Visma tras imponerse en un reducido esprint en la decimonovena etapa disputada entre Castelnau Magnoac y Cahors, de 188,3 km, en la que mantuvo el jersey amarillo el danés Jonas Vingegaard, quien cedió al final cinco intrascendentes segundos sobre el esloveno Tadej Pogacar. Laporte (La Seyne sur Mer, 29 años), fue el más listo en un final desordenado que evitó el esprint masivo.

El galo se unió a un trío de escapados que estaban cerca de meta, arrancó de lejos y se llevó su primera victoria en el Tour de Francia, cortando una racha de un año sin victorias francesas en su carrera. El último en levantar los brazos fue Alaphilippe, en la primera jornada del Tour 2021. Laporte se impuso con claridad llegando lanzado desde atrás, con el pelotón hecho un lío, un segundo delante del belga Jasper Philipsen, del italiano Alberto Dainese (DSM) y de Pogacar, quien entró a la disputa por velocidad. El desorden final produjo cortes en el pelotón. Rezagado se quedó el líder, Jonas Vingeggard, quien regaló 5 segundos a Pogacar, el mismo tiempo que a Nairo Quintana y Geraint Thomas. Ese pellizo no supuso cambios en la general.

El danés, antiguo empleado en un almacén de pescadería y admirador de Alberto Contador, afrontará la crono del sábado con 3.21 minutos sobre Pogacar y 8 minutos respecto a Thomas. Con la baja de Enric Mas por el Covid, el primer español en la general hay que buscarlo en la decimoquinta plaza, a 47 minutos.

No estuvo en la salida por contagio de covid el líder del Movistar, Enric Mas. Punto final al calvario, rematado con un ataque de fobia en el descenso del Aubisque en la etapa reina de los Pirineos. Undécimo en la general, el balear encabezaba la lista de 7 españoles que quedaban en danza, honor que ahora corresponde a Luis León Sánchez, de 38 años, en el puesto 15. No fue el Tour de Mas, tampoco el del ciclismo español. Nunca se había retirado el corredor de Artá en sus 8 participaciones en las grandes vueltas, 4 Tour y 4 Vueltas. Ahora, entre el virus y el miedo a los descensos, deberá tratarse para superar las fobias y volver a disfrutar sobre la bicicleta. Le espera la Vuelta para eliminar fantasmas. La etapa salió de Castelnau Magnoac, pequeña localidad donde se vibra más con el rugby que con el ciclismo, pues sus 800 habitantes pueden presumir de contar entre sus vecinos con uno de los mejores jugadores del mundo, Antoine Dupont. De tan ilustre lugar de los Altos Pirineos salió el pelotón para afrontar una etapa de transición, después de las jornadas pirenaicas y antes de la crono del sábado en Rocamadour. Con la general y puestos del podio resueltos, los esprinters debían tomar la palabra. Escenario llano, con 2 cotas de cuarta y condiciones aptas para los guepardos.

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Por si acaso, se dieron a la fuga Politt (Bora), Honoré (Quick Step), Mohoric (Bahrain), Van der Hoorn (Intermarché) y el benjamín del pelotón, Quinn Simmons (Trek). La aventura tuvo el lazo en el cuello en todo momento. El pelotón no abrió el semáforo del todo. Los equipos interesados en llegar en bloque cumplieron con su trabajo, hasta echar abajo la ilusión de los revoltosos a 35 km de meta, con Simmons como último en entregar la cuchara. El capitulo en cuestión tuvo como anécdota el parón que se produjo en el km 30 por una manifestación. Otra más. En el Tour empieza a ser una protesta social tan habitual como las retiradas por covid.

Demarró Pogacar a 33 de meta. El esloveno sigue empeñado en cumplir con su promesa de atacar a la menor oportunidad. Quiere vender cara la derrota, caer con grandeza. Y lo hizo ene la Cota de la ciudad medieval de Lauzerte, aunque fue neutralizado enseguida por Van Aert, en ese momento guardaespaldas de Vingeggard. Aclarada la intentona, se fueron por delante Gougeard, Wright y Stuyven. El trío abrió medio minuto de renta y el pelotón no terminaba de organizarse para la caza. Lotto Soudal quería presentar candidatura con el maltrecho Ewan, pero nadie impuso su treno.

Los fugados empezaron a soñar con disputar entre ellos la victoria, pero a menos de 600 metros de la línea, con la carretera ligeramente elevada los saltos se multiplicaron. El pelotón se cortó, delante quedaron pocos velocistas. Aprovechó Laporte para entrar en cabeza, se quedó al frente y ante esa oportunidad echó el resto. Los guepardos se durmieron en los laureles, o el francés les destrozó el plan que parecía cantado. El gregario de lujo de Roglic en el Dauphiné y pieza importante del líder, fue rey por un día. El gigante de 1,91 metros se estrenó en el Tour y suma 23 victorias en su palmarés. Como esta de Cahors, ninguna, razón de peso para celebrarlo con un buen vino de la tierra del Departamento del Lot. La fiesta nunca se para en el Jumbo Visma.

Este sábado cita con el cronómetro en la vigésima y penúltima etapa del Tour con un recorrido de 40,7 km entre Lacapelle Marival y Rocamadour, una prueba larga, para especialistas, que llega en un momento menos trascendente de lo esperado por las grandes diferencias en la general, tanto por el maillot amarillo, amarrado por Vingegaard, como por los puestos del podio, con Pogacar y Thomas en las plazas secundarias. No obstante, Pogacar no se quiere despedir del Tour sin una cuarta victoria, la que supondría la número 10 en 3 participaciones. Un duelo con Van Aert, incluso con Vingeggard, podría resultar interesante