Simone Biles durante el juicio. | POOL

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Cuatro estrellas de la gimnasia de Estados Unidos, entre ellas Simone Biles, han denunciado este miércoles ante el Comité Judicial del Senado al FBI por hacer «la vista gorda» ante los abusos sexuales que sufrieron por parte del antiguo médico del equipo olímpico, Larry Nassar.

«Han permitido que un abusador de menores quedara libre durante más de un año y esta inacción permitió directamente que continuaran sus abusos (de Nassar). ¿De qué sirve denunciar estos abusos si nuestros propios agentes del FBI se encargan de enterrar los informes en un cajón?», se ha preguntado la siete veces medallista olímpica Simone Biles.

«Culpo a Larry Nassar y también culpo a todo un sistema que permitió y perpetuó sus abusos (...). Si se permite que un depredador haga daño a los niños, las consecuencias serán rápidas y severas. Ya basta», ha dicho Biles, quien ha estado acompañada de las también gimnastas, McKayla Maroney, Maggie Nichols y Aly Raisma.

Todas ellas sufrieron abusos sexuales por parte de Nassar, a quien se le acusa de haber abusado de más de 250 mujeres y niñas mientras ejercía la medicina. El escándalo estalló en 2015 tras una investigación del diario 'The Indianapolis Star' y dos años después fue condenado a 60 años de prisión por delitos de asalto, agresión sexual, pornografía infantil, y manipulación de pruebas, entre otros.

Maroney, oro y plata en Londres 2012, ha sido muy gráfica en su intervención y ha relatado como Nassar le pidió que no utilizara ropa interior porque eso «le facilitaba» a él su trabajo. «En cuestión de minutos, metió sus dedos en mi vagina», ha detallado. En otra ocasión, le dio una pastilla para dormir y cuando despertó se lo encontró «completamente desnudo» sobre ella abusando «durante horas».

«¿Eso es todo?», recuerda que le preguntó un agente. «El FBI no solo no denunció mi abuso, sino que cuando finalmente lo documentaron 17 meses después, hicieron afirmaciones completamente falsas sobre lo que dije. Eligieron mentir y proteger a un abusador en serie a protegerme, no solo a mí, sino a otros niños», ha contado.
«El Departamento de Justicia se negó a procesar a estas personas. ¿Por qué? Es su trabajo hacerles responsables. Estoy cansada de esperar a que la gente haga lo correcto, porque abusaron de nosotras y merecemos justicia», ha reclamado.

Al igual que Maroney, Raisman ha recordado que los agentes del FBI «disminuían» la gravedad de sus relatos cuando lograron recabar fuerzas para denunciar y la obligaron a aceptar los acuerdos de culpabilidad que presentó la defensa de Nassar. Todo ello, cuenta, le hizo creer «que no valía la pena seguir adelante».

LA VERSIÓN DEL FBI

El jefe del FBI, Chris Wray, ha comparecido más tarde por separado junto al inspector general del Departamento de Justicia, Michael Horowitz, quien el pasado julio presentó un informe en el que se mostró cómo altos funcionarios del FBI de la Oficina de Indianápolis tardaron más de un año en iniciar una investigación, pese a contar con las primeras pruebas y denuncias contra Nassar

Wray, quien asumió el cargo de jefe del FBI después de todo lo ocurrido, ha asegurado que se sintió «desconsolado y furioso» al conocer los fallos que se produjeron, aunque ha matizado que son producto de «individuo que traicionaron el deber central que tienen de proteger a las personas».

«Quiero que el público sepa que estas conductas reprobables reflejadas en este informe no son representativas del trabajo que desempeñan 37.000 personas todos los días», ha defendido Wray.

Lo ocurrido, ha añadido, «desacredita» el trabajo del resto de empleados del FBI y ha prometido que se asegurará de «que todos recuerden lo que sucedió». Wray también ha confirmado que uno de los agentes señalados en el informe de Horowitz ha sido despedido, mientras que hay otro que ya se retiró en enero de 2018.