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28 - FC Barcelona: Saric, Víctor Tomás (5), Raúl Entrerríos (4), Sorhaindo, Karabatic (6), Viran Morros y Sigurdsson (6,1p) -equipo titular- Lazarov, Rutenka, Gurbindo (3), Noddesbo (3) y Dani Sarmiento (1).

23 - MKB MVM Veszprém: Alilovic, Marguc (2), Nagy (8), Chema Rodríguez, Sulic (2), Momir Ilic (5,1p) e Ivancsik (1) -equipo titular- Mikler (ps), Schuch, Terzic, Nilsson (2), Gulyas (2), Zeitz, Lekai (1) y Jamali.

Marcador cada cinco minutos: 1-2, 5-4, 7-5, 8-6, 10-9-14-10 (descanso); 16-12, 19-16, 20-16, 22-18, 25-21 y 28-23.

Árbitros: Constantin Din y Sorin Laurentiu Dinu (Rumania). Excluyeron a Viran Morros (2), Rutenka, Víctor Tomás y Karabatic por parte del Barcelona, y a Nagy, Terzic, Sulic, Schuch y Zeitz por parte del Veszprém.

El Barcelona se proclamó este domingo en Colonia (Alemania) campeón de Europa por novena vez en su historia, después de vencer en la final de la Liga de Campeones al Veszprém húngaro (28-23), en un partido que los azulgranas, mucho más frescos que su rival, rompieron en el ecuador del segundo tiempo con un parcial 5-1 en diez minutos.

El Barça se apoyó en su extraordinario trabajo defensivo para mostrar su superioridad en el primer tiempo. Su intenso y duro 6-0 se le atragantó al Veszprém, que se quedó en diez goles al descanso.

Falto de frescura por el desgaste de la semifinal ante el Kiel, el conjunto dirigido por el español Antonio Carlos Ortega sobrevivió gracias a los goles de sus laterales Nagy e Ilic -siete entre ambos- y a su buen balance defensivo, un quebradero de cabeza para el ataque posicional azulgrana por momentos.

El Barcelona jugó con pequeñas ventajas en el marcador (4-2, 7-5, 9-7) hasta que en los últimos siete minutos pegó un estirón con tres goles consecutivos del francés Nikola Karabatic y otras cuentas paradas de Daniel Saric, al que la primera línea húngara no encontró forma de superar desde nueve metros -el serbio firmó un 44 por ciento de acierto al descanso-.

Una ventaja que los azulgranas aumentaron hasta los cinco goles en el arranque del segundo acto (18-13, min.36), gracias a una mayor fluidez en ataque y a que Saric mantuvo el nivel en la portería.

Por ahí se le estaba escapando el partido al equipo de Ortega, que decidió devolver a pista al croata Mirko Alilovic, ya que Mikler no había mejorado sus números. Y cuatro paradas consecutivas del balcánico dieron aire al Veszprém, que dispuso de tres ataques para ponerse a un gol: en todos los árbitros rumanos Din y Dinu le señalaron falta en ataque.

Perdonaron los magiares y no lo hizo el extremo islandés Dugjon Sirgudsson, con dos tantos seguidos, para romper una sequía azulgrana que había durado siete minutos. El Barça recuperaba los cuatro goles de ventaja, que aún ampliaría hasta los seis a falta de ocho minutos (24-18).

La novena Copa de Europa parecía asegurada, sobre todo porque al Veszprém se le veía agotado, sin gasolina. Una exclusión a Karabatic hizo soñar a los húngaros (25-21, min.55) con repetir la hazaña del Flensburg en las semifinales del año pasado, pero ésta vez el Barça no desperdició la oportunidad para ampliar su envidiable palmarés, cuatro años después de ganar su último título mundial.