España acaricia las medallas

El equipo de Valero Rivera supera (28-24) a la correosa Alemania y se medirá en las semifinales a la sorprendente Eslovenia

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ESPAÑA:

Sterbik, Tomás (7, 1p), Maqueda (3), Entrerríos (6), Aginagalde (7), Sarmiento (1) y Rivera (3) -equipo inicial-. También jugaron Rocas (1), Ariño, Montoro, Morros, Guardiola, A.García, Cañellas, Ruesga y Sierra (ps).

ALEMANIA:

Heinevetter, Groetzki (2), Roggisch, Haab (3), Weinhold (2), Christophersen (4, 1p) y Klein (6) -equipo inicial-. También jugaron Kneer, Wiencek (1), Reichmann, Theuerkauf (4), Strobel, Schmidt (1p), Fath y Pfahl (1).

Árbitros:

Matija Gubica y Boris Milosevic (CRO). Excluyeron dos minutos a Entrerríos (2), Maqueda, Guardiola, por España, y a Roggisch (2), Pfahl, Christophersen, Strabel, Kneer y Haab, por Alemania.

Marcador cada 5 minutos:

3-3, 5-5, 7-7, 9-9, 10-10, 12-14 -descanso- 17-15, 18-18, 20-20, 22-21, 26-21 y 28-24.

La selección española de balonmano consiguió eludir el duro obstáculo que suponía Alemania, tras vencerle por 28-24, y acaricia las medallas al clasificarse para las semifinales del Mundial 2013, donde se medirán a Eslovenia. España supo sufrir en un complicado encuentro en el que la obligación de ganar se convirtió en una clara presión que le agarrotó durante muchos momentos del encuentro. Los nervios por la importancia de lo que estaba en juego aparecieron ya desde los primeros minutos en ambos conjuntos, aunque el marcador y el juego estuvieron equilibrados.

Valero Rivera, viendo que el meta Sterbik no estaba fino lo sustituyó en el minuto 13 por Sierra cuando el marcador registraba dos goles de ventaja para el conjunto germano (5-7). España mejoró y consiguió recuperar el mando que en el electrónico, aunque su ventaja nunca superó un gol, para llegar al minuto 25 con empate a 10. Sin embargo, de nuevo un par de errores en ataque permitieron a su rival llegar al descanso con un preocupante 12-14 para el equipo dirigido por Heuberger. El 6-0 con que el conjunto local inició el segundo periodo mejoró las prestaciones y comenzó a atragantarse al equipo teutón que, sin embargo, se aprovechó de los errores de su oponente para mantenerse.

El choque se mantuvo igualado hasta los minutos decisivos, los diez últimos. A ellos se llegó con 22-21 para España, pero la conjunción de varios factores cambió un guión agónico por una fiesta gracias a un parcial de 6-3. Sierra volvió a ser un muro en la meta, la defensa superaba a los germanos y Aguinagalde fue surtido de balones para la desesperación de una defensa a la que superó con maestría.

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