Una generación irrepetible

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Brigit Yagüe fue una de los cuatro deportistas baleares que consiguieron una medalla, en este caso, la de plata.

Brigit Yagüe fue una de los cuatro deportistas baleares que consiguieron una medalla, en este caso, la de plata.

KIM KYUNG-HOON

Pekín 2008 seguirán siendo, al menos durante los próximos cuatro años, los mejores Juegos Olímpicos en la historia del deporte balear. Los números así lo reflejan, pero también dejan claro que la generación de oro mantiene en listón muy alto. No en vano, la estadística refleja que los de Londres 2012 pasará a los anales como la segunda cita con mayor porcentaje de éxitos.

Las cuatro medallas y tres diplomas obtenidos por los doce isleños presentes en los Juegos de la XXX Olimpiada quedan un poco lejos de las cinco preseas y cinco diplomas de hace la capital china, aunque entonces hubo dos representantes más. No en vano, en Londres, y pese a la baja de última hora de Rafael Nadal, se congregó a la tercera mayor participación del archipiélago (12), sólo superada por Pekín (14) y el tope de Atenas’04 (15). Hasta entonces, los once de Barcelona 92 habían marcado un tope que en la última década se ha ido superando constantemente.

Cuota
Finalizados los Juegos, Balears ha colaborado en el palmarés español con cuatro metales. Tres platas (Rudy Fernández y Sergio Llull, baloncesto; y Brigit Yagüe, taekwondo), un bronce (Marga Crespí, natación sincronizada) y tres diplomas: el cuarto puesto del piragüista Sete Benavides (C1 200 metros) y el sexto de los ciclistas de pista David Muntaner y Albert Torres (persecución por equipos).

De esta manera, uno de cada tres deportistas isleños en Londres se marcha de la capital inglesa con una medalla al cuello (33’3%) y uno de cada cuatro (25%) con un diploma. Poco más del 58%, casi dos de cada tres, se lleva a casa bien un diploma o un metal, lo que significa que ha acabado entre los ocho mejores, mientras que el 42% no logró ninguno de esos objetivos, pese a rozarlo, como es el caso de la nadadora Melanie Costa -hasta en tres ocasiones-, el gimnasta Fabián González o la tenista Nuria Llagostera, perjudicada además por un grave error burocrático de la Real Federación Española de Tenis que le impidió participar en el doble mixto, siendo seria baza de podio.

En el capítulo de preseas, éstos han sido, junto a los de 2004, los únicos Juegos desde 1992 en los que la delegación balear no ha hecho sonar el himno español, marchándose sin aportar ningún oro al medallero nacional.

Los doce de 2012 han estado cerca de la marca tope establecida hace justo cuatro años en Pekín 2008. Entonces, eran catorce los baleares en liza, obteniendo cinco medallas (oros de Joan Llaneras y Rafael Nadal, y platas de Toni Tauler, Rudy Fernández y el propio Llaneras) y otros tantos diplomas (dos de Toni Tauler, uno de David Muntaner, Alba Torrens y Beth Salom). Eso hizo que el 71’4% de los deportistas volviera a las Islas con un diploma o una medalla en su mochila (35’7% con medalla y 35’7% con diploma), y apenas un 28’6 % sin ninguna recompensa más allá de su participación, todo un premio.

Precedente
Otra de las puntas llegó en Barcelona 92, donde Balears batió todas las marcas de participación hasta la fecha, con once deportistas. El balance fue espectacular, lográndose las primeras medallas desde que en París 1900 el remero menorquín Antoni Vela abriera la nómina. Cuatro medallas -tres oros: Jordi Calafat (vela), Paco Soler y Gabriel Vidal (fútbol)- y la plata en frontenis, deporte de exhibición y no computable al historial olímpico español, lograda por Maite Palacios, dejaron a un 36’2% de los participantes pisando podio y a un 27’2 atrapando diploma. En total, más de la mitad de la misión balear se trajo premio de Barcelona (63’4 con medalla o diploma).

Pero el caso más paradigmático desde que la presencia balear dejó de ser testimonial -a partir de 1992- es el de Atlanta 96. Allí sólo fueron tres deportistas, ganando un oro y obteniendo dos diplomas. El título olímpico de Pepote Ballester (vela, clase Tornado) y los diplomas de Joan Llaneras (ciclismo en pista) llevaron al porcentaje redondo, aunque el regatista Jordi Calafat no obtuvo recompensa. Igualmente, en Atenas 2004 se batió el récord de participación, con quince deportistas, pero sólo uno (6’6%), Joan Llaneras, ‘pescó’ medalla, una plata en puntuación. Eso sí, se obtuvieron siete diplomas (Rudy y Marta Fernández, Elena Gómez -2-, Carlos Moyà, el mismo Llaneras y Miquel Alzamora), salvando las cifras, pues el 46’6% de deportistas con diploma elevó al 53’2% la porción balear con recompensa olímpica en forma de metal o diploma.

Progresión
Peor fueron las cosas en Sydney 2000, donde siete representantes del archipiélago sumaron dos medallas. El ciclismo copó la cota de éxitos con el oro de Joan Llaneras en puntuación y el bronce de Marga Fullana en mountain bike. Así, un 28’5% trajo metal y el 71’5% se tuvo que conformar con su presencia como premio a su trabajo durante el ciclo.

Cabe recordar que antes de Barcelona 92, el medallero balear estaba inédito, aunque las expectativas en la senda hacia 2016 invitan al optimismo, más viendo que la generación de oro, la que entre Atenas y Londres ha crecido hasta amontonar éxitos, tiene el relevo generacional garantizado en nombres como los de Mario Mola, Fabián González, Melanie Costa, Marga Crespí, Sete Benavides o Albert Torres. En sus manos y en las de los nuevos valores que emerjan está la responsabilidad de recuperar la senda del oro e incluso seguir soñando en llegar a mejorar estos grandes resultados en la siguiente escala dentro de cuatro años: Río de Janeiro.

Brigit Yagüe
La tricampeona del mundo de taekwondo y tetracampeona de Europa dio aún más brillo a su palmarés saldando la cuenta pendiente que tenía en los Juegos logrando el mejor resultado de una balear en la Olimpiada y completando sus vitrinas.

Marga Crespí
La integrante del equipo español de natación sincronizada consiguió subir al tercer escalón del podio en su primera participación en unos Juegos Olímpicos. Crespí es por el momento la deportista balear más joven en lograr una medalla olímpica.

Rudy Fernández
El jugador de la selección española de baloncesto repitió experiencia en los Juegos Olímpicos y consiguió su segunda medalla de plata después de caer en la reedición de la final de Pekín’08. Es el mallorquín con más metales tras Joan Llaneras.

Sergio Llull
El internacional del Real Madrid se convirtió en el primer deportista menorquín en subir al podio de unos Juegos Olímpicos. Debutó en una Olimpiada y cumplió con nota en las ocasiones que le concedió Sergio Scariolo.

Sete Benavides
El piragüista del RCN Port de Pollença partía entre la nómina de aspirantes al podio y acarició la gloria en la final de C1 200 metros. El mallorquín, de solo 21 años, fue cuarto y consolidó la progresión que ha experimentado con un diploma olímpico.

David Muntaner
El ‘pistard’ de Establiments disputó sus segundos Juegos como integrante del equipo español de persecución y regresa a la Isla con un sexto puesto que supone un diploma. Muntaner y sus compañeros de formación batieron el récord de España.

Albert Torres
El joven ‘pistard’ de Ciutadella se estrenaba en los Juegos Olímpicos en las filas del equipo español de persecución y saboreó el sexto puesto que suponía el primer y único diploma que figura en el palmarés menorquín en una Olimpiada.

Melanie Costa
La suerte fue esquiva a la nadadora del CN La Salle, que hasta en tres ocasiones se quedó a escasas centésimas de entrar en sendas finales olímpicas. En sus segundos Juegos Olímpicos dio buena cuenta de su capacidad rubricando marcas personales.

Fabián González
El gimnasta del Palma dejó constancia en su debut en unos Juegos Olímpicos que representa el futuro de la gimnasia artística española. El mallorquín se quedó a un paso del diploma en la final del All Around al ser el noveno clasificado.

Mario Mola
El campeón del mundo júnior de triatlón cerró su primera actuación en unos Juegos Olímpicos con el 19º lugar. Mola acumuló una experiencia muy valiosa en una prueba que dominaron los hermanos Brownlee y el líder del equipo español, Javier Gómez Noya.

Nuria Llagostera
La tenista de Cala Millor formó pareja con María José Martínez y alcanzó los cuartos de final de la competición de dobles, a un paso de pujar por las medallas. La mallorquina se vio perjudicada por un error de la RFET que le impidió competir en el mixto.

David Bustos
El atleta del ADA Calvià cayó en la primera ronda de la prueba de 1.500 metros. El mallorquín, que vivió su puesta de largo en una Olimpiada, acumuló un bagaje importante para apuntalar una trayectoria que le convierte en un valor de presente y futuro.

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