DEP103. DONETSK (UCRANIA), 22/06/2012.- Los jugadores de la selección española y el seleccionador, Vicente del Bosque (i), durante el entrenamiento efectuado esta tarde en el estadio de Donetsk, en la víspera del partido de cuartos de final de la Eurocopa de fútbol que les enfrenta a Francia, EFE/Juan Carlos Cárdenas ENTRENAMIENTO SELECCIÓN ESPAÑOLA | Juan Carlos Cardenas

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España deberá romper con la historia, vencer por primera vez en un partido oficial a Francia, si quiere aspirar a retener el título continental y seguir su camino en la Eurocopa 2012 hacia la triple corona, en un duelo de cuartos que trae a la memoria errores del pasado, Arconada y Raúl, y una dolorosa eliminación, la última de un Mundial, ante Zidane.

Imágenes repletas de resignación para el fútbol español, clavadas en todas las generaciones de futbolistas. Hasta en la actual, la más exitosa, la que ha conquistado Europa y el mundo. Luis Miguel Arconada sintiendo como se le escapaba el balón por debajo del cuerpo tras la falta de Michel Platini en la final de la Eurocopa de 1984. Raúl González aislándose de todo, con la mirada perdida, con el dolor de mandar al limbo las ilusiones de España en la Eurocopa del 2000 desde el punto de penalti. El sentimiento de fracaso en el Mundial 2006, en octavos, ante una Francia envejecida que sacó el orgullo de campeón liderada por Zidane.

El destino ha querido cruzar a dos candidatas al título en el primer cruce. Duelo a vida o muerte. Éxito o fracaso. Un despiste de Francia, ante una selección ya eliminada como Suecia, lo provocó. Su peor partido del campeonato. Como España ante Croacia. La campeona del mundo caminó por el alambre. Recurrió a su santo, Iker Casillas, y acabó ganando uno de esos partidos que antes le mandaban a la calle a las primeras de cambio.

Observados

La campeona de Europa y el mundo se siente observada. Es el rival a batir. Todos sus adversarios cambian su sistema para frenar la brillantez de su centro del campo. Y Del Bosque mantiene la identidad. El mismo equipo. Ante Francia puede repetir por primera vez en cuatro años de seleccionador un once titular en tres partidos consecutivos.

Lo hará si finalmente mantiene a Fernando Torres en punta. La inspiración goleadora del 'niño' tras su doblete a Irlanda se vino abajo con Croacia. No entró en juego. Por detrás llega con fuerza Cesc Fábregas que ha brillado siempre que ha tenido oportunidad en la Eurocopa. Comenzó de titular marcando a Italia. Marcó con rabia a Irlanda en su regreso al banco e inventó el pase que dejó solo a Iniesta en el gol de Jesús Navas a Croacia.

El resto, los otros diez titulares, son fijos para Del Bosque. Prefiere el técnico salmantino que le acusen de inmovilismo antes que de no tener las ideas claras. No hay lesiones ni sanciones. Cinco apercibidos -Arbeloa, Jordi Alba, Xabi Alonso, Fernando Torres y Javi Martínez- pero sustitutos preparados para rendir. Futbolistas con ansias de brillar que han aparecido minutos o ni han debutado.

España lidera todas las estadísticas en ataque y defensa de la Eurocopa 2012. La que más goles marca, menos encaja, más posesión tiene y más chuta a la portería rival. Ante Croacia le faltó profundidad y quedó en entredicho el aspecto físico. Son dudas que tienen que resolver ante Francia, el día que Xabi Alonso pasará a integrar el 'club de los cien'. El quinto futbolista español que llega al centenar de internacionalidades tras Zubizarreta, Casillas, Raúl y Xavi Hernández.

La selección francesa se aferrará a la costumbre y a la historia para doblegar a España, un rival que a priori es favorito para ganar a los hombres de Laurent Blanc, pero que jamás ha vencido al combinado «blue» en un partido de competición oficial.

Es un dato al que se agarran los rivales de 'La Roja', que saben que por una vez son ellos los que tienen que pensar un sistema para acabar con la hegemonía española en el mundo del fútbol. Anteriormente, siempre fue al revés. España jugaba asustada y con complejos y era eliminada por Francia de la competición que se estaba disputando.

Ahora se medirán a una selección francesa en pleno ambiente enrarecido tras la derrota ante Suecia en el último duelo de la fase de grupos. Todo iba sobre ruedas hasta que Ibrahimovich amargó la fiesta a los franceses, que hasta ese momento habían tenido un camino plácido por el torneo.

Tras el encuentro, en el vestuario hubo roces, tal y como después reconoció Laurent Blanc, que abroncó a sus jugadores por la imagen que ofrecieron. Los fantasmas de Sudáfrica, donde hubo verdaderos motines contra el anterior entrenador, Raymond Domenech, volvieron a llamar a la puerta de les blues . Sin embargo, el problema era mucho menor y posteriormente, el segundo entrenador, Alain Boghossian, anunció que el «incendio» se había «extinguido».

De puertas hacia fuera parece que sólo se habla de fútbol y de cómo contrarrestar a España. Y, como hicieran Italia y Croacia, Francia podría cambiar de táctica y poner más centrocampistas para ahogar a los medios españoles. De este modo, el trivote formado por Yoyah Cabaye, Aloy Diarra y Yann M'Vila podría hacer acto de presencia. Músculo y poco dominio del balón para destruir y no construir.

Los dos últimos fueron titulares ante Croacia, mientras que Cabaye acaba de recuperarse de una lesión. La aparición del medio del Newcastle obligaría a Blanc a prescindir de uno de los tres jugadores que se ubican por detrás de Benzema. Hatem Ben Arfa y Menez son candidatos a desaparecer. Mientras, en la defensa, habrá un cambio obligado. El sancionado Mexes dejará su sitio a Koscielny, que se estrenará en el torneo.

En el trasfondo del enfrentamiento, junto a la motivación de avanzar a semifinales de una gran competición, está el historial a favor de Francia -seis partidos oficiales con cinco derrotas y un empate para España- y el acicate de los guiñoles franceses con sus acusaciones de dopaje al deporte español.