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Tarragona sufrió para ser elegida sede de los XVIII Juegos Mediterráneos en 2017, tras ganar, por 36 a 34 votos, frente a Alejandría en la elección de la Asamblea General del Comité Internacional de los Juegos Mediterráneos, reunida hasta este domingo en el hotel Hilton de Mersin (Turquía).

A las 12.25 horas, una hora menos en la Península, la delegación de Tarragona 2017, encabezada por el secretario General de Deportes de la Generalitat, Ivan Tibau, el alcalde de Tarragona, José Félix Ballesteros, el presidente del Comité Olímpico Español (COE), Alejandro Blanco, y el presidente Ejecutivo de Tarragona 2017, Mario Rigau, estalló como lo hizo, 25 años antes, Barcelona por los Juegos Olímpicos de 1992.

«Tarragona es el centro del mundo y eso hace 2.000 años que no pasaba», dijo José Félix Ballesteros, con los nervios de minutos antes liberados, tras fundirse en un abrazo con Tibau, Blanco y Mario Rigau, y ya con los Juegos Mediterráneos, sus 'Juegos Olímpicos', en el bolsillo.

Tarragona se convierte así, en su segundo intento, tras el testimonial de 2013, en la tercera ciudad española, después de Barcelona en 1955 y Almería, mucho más cerca, en 2005, que albergará los otros Juegos, los Mediterráneos, pese al 'juego sucio' de algunos miembros del CIJM en la presentación final.

La sensación de que la votación era muy ajustada se reflejaba en los miembros de la delegación española, que no querían recibir las felicitaciones en el momento del recuento y poco después de la presentación final, en la que el miembro sirio del COI Samih Moudellal se convirtió en protagonista al hacer un alegato en defensa de Alejandría y preguntar por la crisis económica a Tarragona.

Con un censo de 140.184 habitantes, Tarragona afronta ahora uno de los momentos clave de su historia reciente, pues la concesión de los Juegos significará unas inversiones de más de 200 millones de euros y la inyección de otros 57 de patrocinio privado para el Comité Organizador, una cifra similar a la de Almería.

«Para Tarragona, los Juegos Mediterráneos son lo que los Olímpicos para Madrid o Barcelona», comparó Ballesteros la víspera de la votación, inmerso en el 'lobby', que se jugó hasta el último minuto y del que estaría orgulloso el expresidente del COI, Juan Antonio Samaranch, imagen recurrente en la última presentación de Tarragona, que, algo más de un cuarto de siglo después, escuchó aquello de 'A la ville de Tarragona'.

EL CENTRO DEL MUNDO

El presidente del CIJM, Amar Addadi, firmó el contrato de concesión de los Juegos de 2017 con Ballesteros y Alejandro Blanco, para un evento que se disputará del 30 de junio al 9 de julio de dentro de 6 años, un plazo más que suficiente para financiar el 20 por ciento de las infraestructuras que necesita Tarragona para acoger los Juegos, su gran baza en esta elección.

La capital tarraconense acogerá las competiciones de atletismo, baloncesto, fútbol, gimnasia artística y rítmica, golf, esquí náutico, natación, waterpolo, taekwondo, tenis, tiro y voleibol. El resto, se repartirá en las subsedes de Barcelona, Calafell, Cambrils, Castelldefels, Constantí, El Vendrell, La Selva del Camp, Reus, Salou, Torredembarra, Vals y Vilaseca.

Las cuentas le salieron a Tarragona 2017, por escaso margen debido al esfuerzo de Alejandría de última hora por limpiar su imagen por los sucesos de esta semana con los cristianos coptos. Y ello permitió a Tarragona convertirse, 2.000 años después, como dijo su alcalde, en el centro del mundo.