Imagen de Sandro Rosell, ayer durante su comparecencia ante los medios. | ALEJANDRO GARCÍA

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El Barcelona está dispuesto a romper las relaciones institucionales con el Real Madrid en el caso de que se vuelvan a sobrepasar «los límites de la deportividad», según aseguró ayer el presidente Sandro Rosell.

En una declaración institucional de siete puntos el presidente culé ha apelado a «la responsabilidad social» del club catalán para no haber dado respuesta antes «a las provocaciones sufridas». «Hay situaciones que no se pueden repetir en el futuro», indicó Rosell, quien calificó de «premeditadas» las acusaciones realizadas por el Real Madrid.

Rosell también considera que las declaraciones de José Mourinho en las que acusaba al Barça de «haber conseguido títulos gracias a una especie de complot estatal e internacional», también han superado «todos los límites de la rivalidad deportiva».

Al respecto, el presidente recordó que Mourinho incluso llegó a manifestar que Guardiola tendría que «sentirse avergonzado» por alguna de sus victorias, cuando quien tendría que sentir «vergüenza», dijo, es el luso. «La rueda de prensa que el entrenador del Madrid protagonizó tras del partido de ida de semifinales de la Champions sí que avergüenza a cualquiera que se sienta deportista», dijo Rosell.

También ha recordado el dirigente que cuando el Barça decidió denunciar a Mou ante la UEFA, «sorprendentemente la respuesta del Madrid fue una denuncia hacia ocho de nuestros jugadores, a los que acusó de conductas antideportivas e, incluso, racistas, con el objetivo de que no pudieran jugar la final».

Rosell aseguró que hasta ayer no se había decidido a dar su versión de lo ocurrido para «preservar los intereses deportivos» del equipo catalán. «Nos provocaron, pero nos aguantamos», explicó Rosell, quien aclaró que «una vez más el fútbol ha puesto a todo el mundo en su sitio» y, al respecto, recordó que «la exhibición de Wembley es la respuesta más contundente a los ataques recibidos esta temporada».

Rosell recordó que «la rivalidad» continuará, pero que el Barça «no permitirá» que se vuelven a pasar «los límites de la deportividad».

Además, Rosell recordó que el club tuvo que acudir a los tribunales para defender su honor ante acusaciones de dopaje por parte de la cadena Cope, quien había citado al Madrid como «fuente y origen» de la información. «Les aseguro que si alguien, en nombre del Barça, se hubiera atrevido a hacer una acusación de este tipo, habríamos desmentido de manera inmediata y llevando a sus responsables a los tribunales. Habríamos agradecido una respuesta similar por parte del Madrid, que lamentablemente no se produjo», insistió.