Un numeroso grupo de jóvenes participó en el anuncio de la candidatura. | Teresa Ayuga

TW
7

Palma tiene un sueño, y ayer exhibió sus argumentos para luchar por acoger los Juegos Olímpicos de la Juventud de 2018. Un evento de nuevo cuño -solo se ha celebrado una edición, en 2010 y en Singapur- y que supone una plataforma de lanzamiento para las estrellas del futuro. El Ajuntament de Palma formalizó sus aspiraciones ante el presidente del Comité Olímpico Español (COE), Alejandro Blanco, a quien se le comunicaron oficialmente las intenciones de albergar la cita, y recibió el espaldarazo del Govern, quien junto a los Consells y el CSD deben avalar su apuesta.
Aina Calvo, alcaldesa de Palma, y el president del Govern, Francesc Antich, dejaron claro que Ciutat quiere los Juegos, apoyándose en su red de infraestructuras deportivas y hoteleras, o su experiencia en la organización de eventos de primer nivel, como la Universiada de 1999.
La oficialización de las intenciones de Palma ya está en manos del COE, que en 2012 iniciará el expediente. Durante 2013 se seguirá el protocolo de intercambio de información para que en febrero de 2014, el Comité Olímpico Internacional elija a la ciudad que recogerá el testigo de la Nanjín (China). De momento, once son las pretendientes, y Palma no podría ser la única española en liza, pues Valencia dejó ver sus intenciones de optar a la organización, aunque hoy, Palma será protagonista en Fitur.
Los Juegos de la Juventud de 2018 se unificarán con los Paralímpicos, y permitirían saldar la deuda de Palma como subsede de vela y fútbol en las candidaturas de Madrid 2012 y 2016.
La optimización de las instalaciones existentes, la reforma de otras (Palau de Son Moix) y ambiciosos proyectos como el traslado de Príncipes de España a Son Llàtzer o el desarrollo del Lago Esperanza de Alcúdia y varios programas de tecnificación nacional son algunos de los ejes de la candidatura, que quiere servir de trampolín promocional en materia turística y deportiva.
El estadio de Son Moix sería escenario de las ceremonias de inauguración y clausura, y acogería competiciones de fútbol y atletismo. Para ello, se estudia su reforma para compatibilizar ambos usos y acercar a la afición al terreno de juego mediante gradas retráctiles. La Villa Olímpica estaría en la Platja de Palma, aprovechando la planta hotelera.
El Palau de Son Moix y el estadio, Son Hugo, Germans Escalas, Príncipes, Palma Arena, Calanova, la UIB, Sant Ferran y diversos recintos municipales acogerían las competiciones, que se extenderían a Menorca, Eivissa, Formentera, Manacor o Alcúdia.
Críticas
Las primeras voces críticas no tardaron en llegar. La más notable fue la del portavoz del PP en Cort, Julio Martínez, acusó a Aina Calvo de buscar «la foto electoral a cuatro meses de las elecciones» al no haber consensuado el proyecto. Martínez critica que el grupo popular tiene «un total desconocimiento» de la propuesta, de la que ha dicho que «no ha sido consensuada con todos los partidos que representan a los ciudadanos de Palma». El popular considera que es «un proyecto interesante y a estudiar», y acusó a Calvo de faltar al respeto al Consejo Social de la ciudad, que se reunió esta semana «y ni se les explicó ni se les preguntó su opinión».