Iker Casillas, portero del Real Madrid, firma autógrafos a su llegada a Son Sant Joan.

TW
0

El Mallorca busca puntos para salir del atolladero y persigue prestigio para alzar la vista. Sobre estos dos pilares se apoya el grupo de Manzano para inyectarse oxígeno en los estertores de la primera vuelta ante un Real Madrid en pleno proceso de reconstrucción que anhela su primer triunfo a domicilio de la era Juande y que celebrará los 500 partidos de Raúl en Primera División. Lastrado por las bajas y agobiado por los problemas de alcoba, la escuadra isleña escala hoy la tercera cota de su Everest particular. (17.00 horas, ONO Estadi. PPV)
Hace un par de semanas, el Mallorca hubiera encarado el encuentro con la derrota marcada a fuego en el rostro. Pero la saneada imagen mostrada ante el Sevilla y en el Camp Nou y el convincente triunfo copero del pasado jueves ante el Almería, invita a encarar el duelo con ciertas perspectivas. También los números acicalados que presenta Manzano y la irregular trayectoria blanca a domicilio permiten soñar a una hinchada hastiada de vivir en las penurias y que afronta la tarde con las pilas cargadas.

El grupo balear intentará romper ante el Madrid una dinámica negativa que le ha empujado a firmar su peor racha de los últimos tiempos. Desde que ganara al Espanyol (3-0) el pasado 26 de octubre, no ha vuelto a festejar un triunfo en el campeonato. Desde entonces ha sellado una marca nefasta -3 de 27- que le ha arrastrado hasta la penúltima plaza.

Para colmo, llega al campo de batalla con las secuelas de las últimas refriegas. Manzano deberá improvisar un nuevo once por las bajas de los sancionados Josemi, Varela y Aduriz. Sin estos futbolistas, el técnico de Bailén pierde toda la banda derecha y a su goleador. Casi nada. Así, le entregará el guión a Scaloni, que deberá atarse los machos en su orilla para taponar las internadas de Sneijder; Jurado, el principal damnificado del nuevo Mallorca, más defensivo, que ha dibujado Manzano en las dos últimas semanas y Webó, que tratará de recuperar la inspiración ofensiva.

El resto del bloque será similar al que saltó en el Camp Nou con la única variación en la portería. El israelí Dudu Aouate podría obtener el premio de la titularidad, en perjuicio del desafortunado Germán Lux, tras los síntomas de seguridad mostrados ante el Almería.

En la línea de fondo se situarán Scaloni, Nunes, Ramis y Corrales, que deberá bailar nada menos que con Robben, el madridista más desequilibrante del momento y el futbolista que ha encendido todos los focos en las vísperas. Martí y Jurado se situarían circunstancialmente en las orillas; con Mario Suárez y Cléber en la sala de máquinas y arriba, Juan Arango y Pierre Webó.

En el banquillo aguardarán su oportunidad Lux, David Navarro, Ayoze, Callejón, Dani Castellano, Keita y Trejo, mientras que en la grada estarán los tres sancionados (Josemi, Varela y Aduriz) y los lesionados Moyà y Castro.

Mallorca y Real Madrid presentan dos técnicos cortados por el mismo patrón, dos técnicos de la misma Quinta -Juande es dos años mayor que Gregorio- que se forjaron en el fútbol subterráneo antes de alcanzar la nobleza. El manchego ha recibido el encargo de reconducir la nave madridista tras el paso del huracán Schuster. Su primer precepto, blindar la defensa y aparcar el fútbol de salón. Con esta norma aguantó el asedio del Camp Nou durante 80 minutos y se impuso por la mínima a Valencia y Villarreal. Suficiente para taponar la hemorragia. Insuficiente para alcanzar el brillo que se le supone a un club con 400 millones de euros de presupuesto.

La goleada sufrida en Getafe supuso un cambio de inflexión en el manual de Manzano. Tiró a la basura su apuesta por el ataque y lo centralizó todo en echar el cierre a su puerta. Mejorar las prestaciones defensivas del equipo y pulir los automatismos son las claves para poner rumbo a la tranquilidad. Quiere Manzano que los delanteros presionen la salida de la pelota del rival, que los centrocampistas ahoguen la circulación y que la defensa sea algo más expeditiva. Eso se pudo advertir frente a Sevilla y Barça, aunque la fórmula debe pasar reválida hoy ante un Real Madrid con toda su opulencia salvo los lesionados Van Nistelrooy y Guti y los descartados Marcelo, Salgado y Saviola.

Sobre el césped, habrá duelos que acapararán todas las miradas. En una orilla, Corrales vigilará las cabriolas de Robben y Jurada tratará de aprovechar los huecos que deja Sergio Ramos con sus subidas. En el doble pivote, Cléber y Mario Suárez lucharán contra Lass Diarra y Gago. Y arriba, Higuaín, con Raúl unos metros por detrás, se medirá a Nunes y Ramis.

El Real Madrid se presenta dispuesto a desterrar los fantasmas del pasado reciente a domicilio. Y es que no sonríe como visitante desde el pasado 18 de octubre en el Calderón (1-2) y se presenta en Palma con tres derrotas seguidas a domicilio. Con la intención de romper ese maleficio, el técnico madridista recupera a una de sus piezas ofensivas, el argentino Gonzalo Higuaín, que jugará su primer partido del año y presumiblemente mandará al banquillo al holandés Klaas Jan Huntelaar, falto de ritmo en su debut. Higuaín será la pareja ofensiva de Raúl González, que cumple en la isla 500 partidos en Primera división.