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Después de 26 capítulos cargados de dudas y sospechas, el Mallorca ha logrado echarle el candado a su portería. La nueva filosofía impuesta por Manzano ha permitido acicalar unos números que hasta hace nada resultaban escalofriantes y el sistema de seguridad del equipo ha dejado de ser uno de los más vulnerables de todo el fútbol español para convertirse en uno de los más efectivos y solventes de la máxima categoría. De momento, ya ha dejado de ser el equipo más goleado del torneo y en los últimos tres partidos (270 minutos) su portería sólo ha sido perforada en una ocasión, algo que no conseguía desde el mes de diciembre del año 2003. Además, es junto a Deportivo y Celta el conjunto que menos goles ha encajado en las tres últimas jornadas. Estas cifras, unidas al comportamiento del plantel, han liberado el optimismo y han incrementando de manera notable la esperanza de vida de un plantel que parecía condenado al fracaso. Pero más allá de los nuevos conceptos que ha introducido Manzano en el vestuario, el Mallorca ha recuperado el aliento gracias a la aportación individual de los futbolistas con más galones del grupo. Es el caso de Toni Prats, que tras iniciar la temporada entre tinieblas, ha enterrado definitivamente la mala fortuna que le perseguía para consolidarse como el principal guardián del área mallorquinista.

El portero de Capdepera es ya el único referente bajo los palos y aunque jugó un papel fundamental en el empate del pasado domingo en Santander, sigue esquivando el protagonismo y prefiere repartir el éxito entre todos sus compañeros: «No creo que fuera el salvador del punto que se consiguió frente al Racing. Unas veces estamos más afortunados que otras y es lo que me pasó a mi en una de las jugadas. No hay que darle más vueltas porque no estamos ya para esto. Unas veces se consigue y otras no y por lo visto, en El Sardinero tocaba».

Prats reconoce que el Mallorca ha mejorado muchísimo a nivel defensivo y que le gustaría que esa fuera la tónica a partir de ahora, ya que eso reportaría una estabilidad decisiva para amarrar la permanencia: «Lo que está claro es que cuando un equipo encaja pocos goles es porque se están haciendo un buen trabajo defensivo y eso en nuestro caso se nota a la hora de ir sumando puntos y de ir logrando victorias», destacaba egabellí.

Para el cancerbero balear el verdadero punto de inflexión de la temporada se produjo en La Rosaleda, cuando la escuadra balear atropelló al Málaga (0-2) para coger impulso en la clasificación: «Es un estado de ánimo y confianza y creo que ese partido, en el que todo el equipo estuvo muy bien durante los noventa minutos, nos sirvió un poco como revulsivo y nos subió el estado de ánimo, además de darnos confianza. Nos hizo ver que el equipo estaba capacitado para hacer algo más», añadía el cancerbero.