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Ultimamente su salud se había vuelto frágil y su memoria escurridiza, él que siempre había sido fuerte como un roble y despierto. El caso es que apenas una semana despues de haber cumplido ochenta y cinco años (había nacido el 3 de enero de 1920, en Andratx) ayer nos dejó Gabriel Palmer, uno de los grandes del ciclismo mallorquín, contemporáneo de los Bernardo Capó, Rafael Pou, Antonio Gelabert, Miguel Gual, Andrés Trobat, Tomeu Flaquer y Matías Alemany que eran, con él, las figuras de los años cuarenta.

Gabriel Palmer se hizo ciclista en la mili. El comienzo de la guerra civil (1936-1939) le pilló con dieciséis años y un destino en la otra punta de Andratx: Manacor. Entre los permisos para visitar la familia y el parte que el Teniente Coronel Rafael Olesa le hacía llevar a Palma todos los dias, cronometándole además el tiempo, endurecieron sus piernas hasta hacerlas de acero. Tres horas invertía para hacer el recorrido Manacor-Palma-Manacor.

En 1939 fichó por la Agrupación Ciclista Montjuïc y entonces viajaba de Palma a Barcelona en la bodega de un barco para no pagar billete, gracias a que conocía un marinero. También se llevaba una docena de cartones de tabaco que compraba a 35 pesetas el cartón en Santanyi y que una vieja le vendía a cien en la puerta del Teatro Apolo. Ese era todo su sueldo de ciclista en aquellos duros tiempos.

Gabriel Palmer tiene en su haber un subcampeonato de España de fondo en carretera, el de 1945, en que acabó por detrás de Bernardo Ruiz, y el orgullo de haber sido junto con Rafael Pou, Miguel Gual y Bernardo Capó el primer ciclista mallorquín en acabar una Vuelta a España. En este caso sería la de 1945, aunque Palmer corrió también la gran ronda de 1946, enrolado en el Galindo, y ahí sí, de los cuatro mallorquines que acudieron sólo él la acabó. Los otros tres, Capó, Gual y Gelabert, abandonaron.

Gabriel Palmer Bonet, que deja viuda a Antonia Bonet Gayá, de Sant Joan, con la que contrajo matrimonio en 1946, era un hombre también muy conocido fuera de su vertiente de ciclista.

Durante años condujo un taxi que llevaba turistas a Sa Calobra, luego puso unas tiendas de souvenirs en la zona de Peguera y también durante casi un cuarto de siglo llevó la explotación del coto de caza de Galatzó.