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Al margen de cualquier guiño al márketing, de la determinación del club de sacarle punta a sus recursos atípicos, el Mallorca ha confiado su futuro deportivo a Yoshito Okubo, el futbolista japonés que abraza hoy su primer partido en la Liga española. La operación que se gestó el pasado verano y que se cerró en noviembre, alcanza su capítulo más esperado: el del estreno del jugador. Con miles de ojos escrutando cada uno de sus movimientos y con un equipo con el fango hasta las rodillas, Okubo debuta ante el Deportivo con la intención de abrirse camino en un torneo que, hasta ahora, le ha dado la espalda al fútbol nipón.

Y lo hace en una cita en la que el Mallorca anda sobre un alambre, con poco margen de maniobra, porque cualquier error le va a dejar nuevamente en cueros (Son Moix, 17.00 horas, PPV). Ya nadie se acuerda de la derrota ante el Athletic. Nadie, salvo Cúper, que ha sacado el látigo en busca de una respuesta de su plantilla. De momento, lo que sí que ha obtenido el técnico es una reacción de los gestores del club, que han logrado firmar a De los Santos, Romeo y al propio Okubo en un intento por mejorar la salud del vestuario. Hoy, ante el Deportivo, sólo estarán disponibles el uruguayo y el japonés, pero ya es un síntoma de que van a cambiar algunos rostros del equipo.

La hinchada se va encontrar con nuevas caras sobre la arena, pero no a Müller, que ha finiquitado su ciclo en el Mallorca. Con el equipo todavía a medias -se espera que lleguen más contrataciones antes de que expire el plazo, el 31 de enero-, el conjunto isleño se encuentra con un partido de alto voltaje, porque al otro lado tendrá al Deportivo. Esté o no en crisis, el grupo gallego tiene un potencial extraordinario, a pesar de que todavía no haya logrado ganar en Son Moix. Además, Cúper tiene las bajas de Poli, Moyà y Perera, por lo que va a tener que improvisar con Tuni en el flanco izquierdo y devolverle la titularidad a Westerveld.