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Fernando Fernández|ATENAS
A Moisés Sánchez le llegó la hora. Después de muchos meses aguardando su salida al anillo, el luchador palmesano tendrá sus primeros minutos de gloria esta mañana, con el inicio de las series clasificatorias de grecorromana masculina en 66 kilos. Aquí es donde las miradas de la familia de la lucha en nuestro país van a concentrarse. Y de paso, las de numerosos aficionados al deporte en general, que gracias al empuje de Sánchez y sus colaboradores han obtenido una plaza histórica, que puede marcar un hito en nuestra comunidad. Pero Moisés no se conforma con estar luchando hoy en el pabellón Ano Liossia.

El pupilo de Eusebio Capel tiene claroque si le dejan, puede ser una de las sensaciones y estar luchando por los diplomas. A primera hora de la mañana, Moisés Sánchez tiene una cita con la gloria. Se asoma a la escena olímpica con mucho que ganar y poco que perder. La experiencia que ha acumulado estos días en la Villa Olímpica y la que haga suya durante su paso por la competición van a resultar elementales para afrontar futuros desafíos con plenas garantías de éxito.

En la primera serie, Moisés Sánchez ha tenido un sorteo complejo. Éste le ha emparejado con el iraní Parviz Zeidvand, un luchador que en el Mundial de Patras, en el que Moisés finalizó en quinta posición, acabó en sexta, por lo que es un viejo conocido para el deportista balear. Dos veces oro en los Juegos Asiáticos dentro de este peso, es un rival de parecidas características a las de Moisés.El otro contrincante será el representante de Kyrgyzstán. Kanatbek Begaliev es una incógnita. Su juventud -20 años- juega a su favor, y en su haber tiene una medalla de bronce en los Juegos Asiáticos.