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Juan A. Lladós|MUGELLO
Valentino Rossi (Honda RC 211 V) consolidó su liderato en el Campeonato del Mundo de MotoGP al adjudicarse la victoria en el Gran Premio de Italia que se disputó en Mugello y que le supuso ganar nuevamente la partida a sus máximos rivales y compatriotas, Loris Capirossi (Ducati Desmosedici) y Max Biaggi (Honda RC 211 V).

La carrera fue una lucha prácticamente de poder a poder entre los tres mejores italianos de la cilindrada, y mientras Capirossi demostró que posee la moto más veloz, pues fue cronometrado a 328 km/h, diez más rápido que sus rivales, el más efectivo resultó ser nuevamente el campeón mundial, que tiene en la Honda RC 211 V a la moto más equilibrada de la categoría.

Desde el principio y sin apenas intromisiones, Rossi, Capirossi y Biaggi se marcharon de todos sus rivales, pero cuando el campeón de Urbino se puso delante, protagonizó un pequeño cambio de ritmo y eso fue suficiente para abrir un hueco mínimo pero insalvable para sus rivales, que lucharon de forma espectacular por la segunda plaza y en más de una ocasión se llegaron a tocar los carenados de sus motos en adelantamientos que desafiaban todas las leyes de la física.

Si esto sucedía en MotoGP, en donde Valentino Rossi consiguió su tercera victoria de cinco posibles y siempre acabando en el podio, el sanmarinense Manuel Poggiali (Aprilia) se adjudicó una victoria incontestable que sólo hasta que se cayó, por dos veces, la segunda de manera definitiva pues la moto quedó muy dañada, el francés Randy de Puniet la tuvo algo comprometida.

El ritmo que impusieron estos dos hombres fue verdaderamente rápido y uno tras otro todos sus rivales fueron sucumbiendo al mismo, lo que les dejó solos en cabeza, pero el ansia del francés le volvió a jugar una mala pasada y tras rodar por los suelos una primera vez regresó a la pista, sacó todo su genio y comenzó a remontar otra vez hasta la tercera plaza.

Cuando se encontró ahí no quiso conformarse y tiró con fuerza para intentar dar caza al español «Fonsi» González Nieto (Movistar Aprilia), pero su ambición le hizo cometer un nuevo error y esta vez ya sin solución de continuidad, lo que dejó al español cómodo en la segunda plaza, que sólo en la última vuelta vio amenazada por el italiano Franco Battaini (Aprilia), que no pudo cazarlo antes de la bajada de la bandera de cuadros.

Mucho más disputada resultó la carrera de 125 c.c., como por otra parte suele ser habitual, pues hasta diez pilotos llegaron a integrar el grupo de cabeza, del que poco a poco se comenzaron a quedar rezagados algunos miembros y cuando la selección definitiva estuvo hecha apenas quedaban la mitad.

Sin embargo, estaba claro que los pilotos italianos querían ser protagonistas en su gran premio y de ahí que surgiese la veteranía de Lucio Cecchinello (Aprilia) para imponerse a los españoles Daniel Pedrosa (Movistar Honda) y Pablo Nieto (Aprilia), que completaron el podio de la más pequeña de las cilindradas.

El español Sete Gibernau (Honda) no se sintió nada satisfecho con el resultado en el Gran Premio de Italia. «Obviamente no estoy muy satisfecho de este resultado. Ya durante todo el fin de semana hemos tenido algún que otro problema. Ya sabíamos que la moto no aceleraba como debiera, y lo hemos pagado en carrera. Ahora tenemos que reunirnos y encontrar el porqué», indicó.

El catalán consideró que, a pesar de los problemas con la moto, todo el trabajo realizado en estos tres días por él y su equipo merecían algo más que este resultado. «De todas formas, creo que con lo que teníamos lo podríamos haber hecho mejor, yo tiraba mucho en las curvas pero luego me recuperaban en la recta. Con el equipo habíamos hecho un buen trabajo y creo que merecíamos algo más que un séptimo».