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4 PORTUGAL: Vítor Baía; Frechaut, Jorge Costa, Fernando Couto, Rui Jorge; Paulo Bento, Petit, Sérgio Conceicao, Figo; Joao Pinto y Pauleta
Cambios: Rui Costa por Joao Pinto; Beto por Frechauto y Capucho por Conceicao.
0 POLONIA: Dudek; Waldoch, Michal Zewlakow, Hajto, Kozminski, Kryszalowicz, Kaluzny, Swierczewski, Krzynowek; Zurawski y Olisadebe
Cambios: Bak por Kaluzny; Zewlakow por Zurawski y Rzasa por Michal Zewlakov.
Arbitro:
Hugh Dallas (SCO). Tarjetas amarillas a Swierczewski, Bak, Frechaut, Jorge Costa y Rui Jorge.
Goles:
1-0.Minuto 14, Pauleta.
2-0.Minuto 65, Pauleta.
3-0.Minuto 77, Pauleta.
4-0.Minuto 87, Rui Costa.

José Antonio Diego JEONJU
Tres goles de Pauleta y uno de Rui Costa devolvieron la esperanza de vida a Portugal el día de su fiesta nacional y regaló un espléndido triunfo por 4-0 sobre Polonia al seleccionador portugués, Antonio Oliveira, en el día de su 50 cumpleaños.

Oliveira había empezado el día con mal pie al torcerse el izquierdo en el hotel horas antes del partido, pero lo remató feliz, con los tres puntos a buen recaudo, la seguridad de que los «chicos de oro» no se han olvidado de jugar al fútbol y una incipiente recuperación de Figo que promete inminentes beneficios.

La generación dorada de futbolistas portugueses alejaron el fantasma de México'86, cuando Polonia, precisamente, derrotó a Portugal con un gol de Smolarek, el último del equipo blanco hasta ahora en un Mundial.

Los polacos, de mayor envergadura que sus adversarios, salieron dispuestos a vender cara la derrota y durante los primeros minutos sometieron a un fuerte marcaje a Figo, Joao Pinto y Pauleta, las principales bazas ofensivas portuguesas.

Un centro magistral de Joao Pinto descompuso, sin embargo, todos sus planes en el minuto 14. Pauleta recibió el balón, desmarcado a la derecha del meta Dudek, quebró hacia atrás al central polaco y remató por bajo a la cepa del poste derecho. El delantero del Burdeos estuvo muy activo durante todo el partido.

Bajo una intensa lluvia, Polonia tuvo que asumir riesgos en busca de una victoria que el empate de Corea con Estados Unidos (1-1) había convertido poco antes en imprescindible para seguir con vida.