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EFE. Palma. El Real Mallorca que dirige Luis Aragonés no pudo pasar del empate ante el Real Valladolid en su debut en la Liga ante sus aficionados, e incluso, pudo perder en la última jugada del partido, cuando Carlos Angel Roa detuvo «in extremis» un disparo a bocajarro de Peña. El conjunto isleño tuvo una actuación discreta ante un rival que le superó en todas las facetas del encuentro, con excepción del marcador.

El Mallorca perdió el dominio del balón y del centro del campo inmediatamente después de ponerse en ventaja en el marcador. Con el 1-0, los hombres que dirige Luis Aragonés prefirieron adoptar precauciones y cedieron toda la iniciativa a un Valladolid al que le costó acercarse a la portería de Carlos Angel Roa, otra de las grandes novedades de la tarde, ya que reapareció en un terreno de juego tras permanecer un año sin jugar por motivos religiosos. Los pucelanos se movieron con gran comodidad en la zona ancha, donde Eusebio y el trabajo de sus escoltas, Ricchetti, Fernández y Turiel, se imponían, pero sin profundizar. De hecho, la mejor ocasión visitante se registró en el minuto 11, cuando Heinze estrelló un disparo en el larguero.

Aragonés se dio cuenta muy pronto que su equipo tenía problemas. Por ello, no dudó en realizar dos cambios antes de que finalizaran los primeros 45 minutos: sustituyó a Biagini y Finidi por dos jugadores de la cantera, Robles y Novo. Biagini sólo jugó media hora y no tuvo la fortuna de su lado. En el minuto 18 falló un penalti (lo detuvo López) y estuvo impreciso y fallón en los metros finales. Finidi, por su parte, no lo hizo mejor, ya que evidenció una baja forma alarmante, sin crear ninguna jugada digna de mención debido a su lentitud.

El Valladolid arriesgó más en la segunda parte y tras el gol de Turiel, mantuvo sus ambiciones ofensivas, ante un Mallorca gris, que bajó muchos enteros en el tramo final. Peña tuvo el triunfo pucelano en sus pies, pero Roa le ganó en el «mano a mano» cuando el árbitro ya disponía a señalar el final del partido.