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EFE - ÀVILA
La vigesimoprimera y última etapa de la Vuelta a España 1999 debe ser un paseo triunfal para el alemán Jan Ullrich en su llegada al paseo de La Castellana, después de hacer un intenso recorrido por las calles de Madrid y sus localidades limítrofes hasta completar los 163 kilómetros de que constará.

Una jornada sin historia y sin puntos conflictivos, que sólo la lluvia puede deslucir y que, como en anteriores ocasiones, acabará en el circuito de La Castellana, al que los corredores deberán completar ocho vueltas para recibir el reconocimiento de los aficioandos después de tres duras semanas de competición donde han tneido que afrontar una Vuelta muy dura y donde poco más de la mitad de los que tomaron la salida en Murcia llegará a cruzar la última línea de meta con ilustres abandonos como los de Escartín y Olano por sendas lesiones tras caerse en las etapas de alta montaña.

Los pocos velocistas que todavía quedan en el pelotón de esta edición de la Vuelta, que acabará en carrera con casi la mitad de los corredores que la iniciaron, tendrán su última oportunidad de lograr la victoria al «esprint», en una inmensa recta con algo de pendiente, en la cual se impuso el año paso el suizo Markus Zberg. Desde 1935, Madrid ha sido escenario de múltiples finales de etapa y Vuelta a España, como también de inicio de las mismas y desde 1987 lo ha sido de la conclusión de la ronda de forma ininterrumpida.