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Era ya mucho tiempo el que hacía que se hablaba de El Angliru, en el Principado de Asturias y, por fin, ha llegado el primer gran momento de la verdad para todos los aspirantes al triunfo final en la Vuelta 99, la octava etapa, entre León y el Alto de El Angliru, con 175'6 kilómetros de recorrido y cuatro puertos puntuables en su perfil. Hay voces a favor y otras en contra de la citada cima, pero lo cierto es que ha despertado una expectación inusitada y sólo la lluvia, que acortaría la jornada en unos seis kilómetros, puede poner contra las cuerdas a la que se ha dado en denominar como etapa reina de esta edición de la Vuelta.

Todas las precauciones son pocas y la organización se ha querido curar en salud en todos los aspectos, por ello que se haya adelantado en media hora el inicio de la jornada, para evitar un retraso en la llegada que podría provocar la caída de la niebla, al parecer habitual en ese alto de categoría especial a partir de las 17:00 horas. Ésta será la primera ocasión en que la ronda española acabe en el Alto de El Angliru, cuya pendiente media entre ese punto y Viapará es del 12 por ciento y, en algunos puntos, alcanza hasta el 23'6 por ciento de desnivel a lo largo de sus trece kilómetros.