Jaime Mateu de España celebra durante las rondas clasificatorias del park masculino de skateboarding en los Juegos Olímpicos 2020, este jueves en el Urban Sports Park de Ariake en Tokio (Japón). | Efe - Kai Försterling

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Con la alegría que le define y le ha convertido en uno de los animadores de la Villa Olímpica, el 'skater' mallorquín Jaime Mateu se daba por satisfecho con una décima plaza que le dejó a las puertas de la final olímpica y la pelea por las medallas en la modalidad de Park. «Hay muchísimo nivel. Veníamos a hacer los deberes y los hemos hecho. Pero esto es el principio de una gran etapa que está por venir. Aquí nadie ha ganado o perdido, hemos ganado todos y lo ha hecho el 'skate'. Hemos hecho historia representando a nuestro deporte, el skate, que es más que un deporte, es un estilo de vida», explicaba feliz en su primera experiencia y debut en unos Juegos, los de Tokio 2020.

Tras ponerse segundo al final de su serie -tras el también español Danny León- ya habiendo fallado claros favoritos al oro, tuvo la opción de la final (8 primeros de las eliminatorias) viva muchos minutos. «Hemos estado entre los 10 primeros de los 20 mejores del mundo... La final hubiera sido algo tremendo», comentaba al palmesano, que con su particular salero describía así su vivencia en Tokio: «Sabe rico esto, sabe a fresa con nata, solo le faltaba el chocolate», aseguraba con una amplísima sonrisa en el Ariake Urban Sports Center.

Viéndose apurado tras las dos primeras series, a Jaime Mateu no le quedaba otra que «ir a echarlo todo, tenía que ir a por todas», decía sobre su tercer Run, en el que firmó su puntuación de referencia (69.18), la que le acabaría dando la décima posición. «No podía irme a casa sin hacer los deberes. Tenía a mi familia viéndome por la tele y tenía que darles esa alegría a todos, y gracias a todos ellos, y a mi gente y mis espónsors, estoy aquí. Y por ellos lo he dado todo», refería, con especial énfasis en la figura de su abuela, clave en su carrera como 'skater' profesional y el camino hacia estos Juegos.

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Superado Tokio, ahora quiere repetir Mateu. «Vamos a estar en París 2024 con toda la artillería. Vamos a ir con toda la artillería pesada», aseguraba con la naturalidad que define al balear, para quien estos Juegos son «el principio de mucho. Llevamos años trabajando en esto. El 'skate' había sido un deporte callejero, de lo que nos sentimos y nos seguiremos sintiendo orgullosos, porque el estilo callejero seguirá estando ahí».

Se sumó a la petición de Danny León para que las instituciones construyan buenos 'skateparks', y sobre el estreno olímpico de esta modalidad remarcó que «es bueno para todos los 'skaters', pues le enseñamos a todo el mundo lo que somos. Somos 'skaters', no tenemos naciones, somos una familia, nos animamos los unos a los otros y disfrutamos todos juntos», explicaba Jaime, residente en Torrelavega (Cantabria).

Sus publicaciones en Instagram han mostrado lo bien que ha exprimido su experiencia en la Villa. «Aburrido nunca, me encanta poner a patinar a los militares, poner a bailar a las chicas, pasarlo bien...», afirmaba el balear, que lamenta que las pruebas se hayan celebrado a puerta cerrada, pues «con público, imagínate, hubiera sido la traca final. Aquí está lo mejor del mundo en rampa... Y eso te enrampa», bromeaba Mateu, ya a todos los efectos el primer 'skater' olímpico balear de la historia.