El gimnasta mallorquín, durante las sesiones preparatorias previas a su debut. | Facebook

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Con la ilusión del debutante, pero también la exigencia de ofrecer su mejor versión, el gimnasta mallorquín Nicolau Mir cuenta las horas para su debut olímpico -madrugada del sábado en España, a las 3:00 horas- en las clasificatorias del concurso por equipos de artística masculina. Será su estreno, pero también el del Xelska en unos Juegos, contando por primera vez con un deportista en liza. Y no uno cualquiera, pues los apellidos Mir-Rosselló emiten aroma a gimnasia en estado puro. A una escuela que ha marcado un camino que lleva al club del Coll den Rebassa a ser un exponente nacional.

«Hemos trabajado bien», admite Mir, de 21 años y segundo gimnasta balear en competir en unos Juegos. «Los Juegos son una pasada y competir nos servirá como enseñanza para el futuro», añade el deportista isleño, que lamenta el parón que supuso el confinamiento, pero a la vez agradece el calendario que han podido completar antes de Tokio «para que no fuera la primera gran competición en mucho tiempo. En mi caso, pude ir a la Copa del Mundo en Doha», refiere.

La adaptación horaria, climática y a la magnitud de los Juegos «nos ha ido bien», pese a que en los primeros días «se notaron el cansancio y el sueño», no tocó otra que amoldarse «porque competimos pronto, somos los primeros y hay que estar finos ese día». Y la fecha es la madrugada del domingo 25 en España (3:00 horas).

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El objetivo es claro para Nicolau Mir y sus compañeros: «Meterse en la final, sin duda». Una barrera infranqueable para un equipo que retorna nueve años después a la esfera olímpica. Y le tocará lidiar con potencias como Rusia o China en su rotación. «Hay países que están por encima y son intocables. Pero el resto estamos en los mismos puntos», asevera el palmesano, que focaliza sus miras en la pelea por el diploma y esa inédita final del concurso por naciones.

Y, a la vez, valora la posibilidad de medirse con potencias de ese calado en el mano a mano. «Rusia y China aspiran a ganar y ahí podemos obtener buenas puntuaciones... Pero habrá que esperar al resto, por la tarde», lamenta, toda vez que el resto de rotaciones determinarán qué paises avanzan a la finalísima olímpica.

Tuvo palabras Nicolau Mir para su padre, Pedro, jefe de equipo español en 2004, 2008 y 2012, y para su compañera de club, Cintia Rodríguez, ausente por lesión a última hora. «Cuando era pequeño, mi padre estuvo en tre Juegos. Esta vez no pude venir con Cintia, porque se lesionó, y es una pena. Hubiera sido bonito vivirlo con ella... y con mi padre hablamos cada día, eso no es problema con las nuevas tecnologías», finalizó Nicolau, llamado a ser el futuro líder del equipo español.