Imagen de Nicolau Mir entrenando ya en Tokio.

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Con Nicolau Mir, el sueño del Xelska cobra forma definitiva. Nació y se crió en una familia en la que la gimnasia es una forma de entender la vida y a sus 21 años, el hijo de Pedro y Xedes será el primer deportista olímpico con el sello del laureado club del Coll den Rebassa. Pudo ser doble la alegría, pero finalmente no podrá tener a su lado a Cintia Rodríguez. Y en parte por ella, por lo que ha significado para su deporte en Mallorca y para la entidad que les ha visto crecer casi a la par, buscará hacer historia junto a sus compañeros de desafío.

Y la premisa es clara: meterse por primera vez en la final del concurso por equipos de gimnasia artística masculina. La cita será en el Ariake Gymnastics Centre en la madrugada de este sábado (3:00, hora española), siendo Nicolau el primer deportista isleño que entre en acción tras la ceremonia de inauguración.

Sin renunciar al All Around ni a cualquiera de los otros aparatos, Mir será uno de los elegidos para luchar por el hito que acarició Fabián González en Londres 2012. Lograr diploma y superar una barrera hasta ahora infranqueable. Junto al balear saltarán al tapiz Thierno Boubacar Diallo, Néstor Abad y Joel Plata. A última hora, el otro mallorquín que preparaba los Juegos, Adrià Vera, se quedó fuera en el corte final y decisivo hacia Tokio. La suerte ha deparado una rotación exigente, pero que a la vez servirá de buen termómetro para España a la hora de calibrar sus opciones de final. China, Rusia y Ucrania acompañarán al equipo que dirige Fernando Siscar.

Plenamente recuperado de la lesión de hombro que le hizo pasar por el quirófano meses atrás, Nicolau Mir será el segundo gimnasta balear que recibirá el rango de olímpico -tras el citado Fabián González, en Londres 2012-. Con experiencia en Mundiales, Europeos y Copas del Mundo, y siendo uno de los protagonistas -junto a Vera- de la clasificación para Tokio en Stuttgart, Nicolau Mir está llamado a abanderar al equipo nacional desde el próximo ciclo olímpico, tomando contacto con los Juegos con mucho margen de crecimiento.

Seguirá los pasos además de su padre, jefe de equipo en Atenas, Pekín y Londres, y Nicolau tiene claro que estar en la final «no es imposible y es una motivación. Nunca se ha conseguido y algún día tiene que llegar», aseguraba. El gimnasta del Xelska y el CTEIB tiene claro que poseen «una rotación de nivel para alcanzar el objetivo» sin renunciar a la vez al All Around o a entrar en alguna final por algún aparato. La dificultad añadida en salto y sus prestaciones en suelo, pero por encima de todo su ambición e ilusión hacen ser optimistas.

«Hemos de ir con mentalidad positiva. Disfrutar al máximo de este momento y hacer un buen papel. Así, será más fácil», proseguía Mir quien advierte que lo mejor está por llegar. «Creo que me quedan dos Juegos Olímpicos para dar lo máximo», afirma con rotundidad. Este sábado será su bautismo, la primera gran oportunidad de Nicolau Mir.