Mavi García posa para este diario con su bicicleta de entrenamiento, en Palma. | M. À. Cañellas

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El ciclismo español ha encontrado en Mavi García (Palma, 1984) a su nueva reina, una referente a escala nacional, pero que también ha demostrado que nuestras corredoras pueden plantar cara a las holandesas en las clásicas del norte de Europa. Poco más de un lustro le ha bastado a una de las grandes referencias mundiales del duatlón para erigirse en una seria aspirante a medalla y hacer realidad su sueño de competir en unos Juegos Olímpicos. Lo hará con 37 años, siendo la deportista balear más longeva que participará en este acontecimiento y doblando esfuerzos, pues junto a Ane Santesteban será la representante en la prueba en línea, aunque en la contrarreloj, todas las miradas estarán focalizadas en una Mavi que llega a la cita olímpica, con epicentro en el Circuito de Fuji, con el quinto puesto en el Giro de Italia bajo el brazo (fue novena en 2020), reeditando el doblete como campeona de España de ruta y crono (2020 y 2021) y habiendo peleado con las mejores en la Flecha Valona o la Amstel.

Posibilidades

Ha demostrado Mavi García que puede plantar cara a las holandesas, favoritas siempre a todo allá donde se ponen un dorsal. Entre las alternativas, la mallorquina parte muy bien posicionada en la carrera por las medallas, un sueño que se haría realidad para una deportista pluridisciplinar que ha tenido una carrera meteórica en el mundo del ciclismo.

Tras iniciarse con dedicación en el Bizkaia Durango, fue uno de los pilares del proyecto del Movistar Team durante dos temporadas antes de obtener libertad de movimientos y galones en un clásico como el Alé BTC Ljubljana. En la Strade Bianche 2020 demostró que no tiene límites en pruebas de un día y en 2021 ha ratificado las esperanzas que en ella se depositan.

La segunda ciclista olímpica balear de la historia, tras Marga Fullana (bronce en BTT en Sydney 2000 y olímpica también en Atenas 2004 y Pekín 2008) aspira a alcanzar un hito inédito en la ruta española.