Imagen de un campo de fútbol de césped artificial. | IME

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«La Unión Europea (UE) ha exigido retirar los campos de fútbol de césped artificial», es el titular que durante estos días ha provocado un terremoto entre los usuarios de instalaciones deportivas y, en especial, entre los dirigentes, técnicos y jugadores de clubes de Mallorca. Es una información falsa, ya que la normativa no afecta a los terrenos de juego ya existentes y no supondrá ni mucho menos el adiós definitivo a la superficie sintética a partir de 2030.

La iniciativa tiene como objetivo reducir los microplásticos que se utilizan en los campos de césped artificial, mayoritariamente el caucho, que pasa a los desagües y posteriormente acaba en el mar. La UE quiere evitar esta situación mediante la prohibición de su venta y de los productos a los que se les añada intencionadamente por su impacto para el medio ambiente. La ley se aplicará a partir de octubre de 2031 y deja claro que la restricción se aplica a la fabricación del relleno de caucho y su uso en este tipo de instalaciones.

En Mallorca la gran mayoría de campos en los diferentes municipios son de césped artificial, pero hay más diversidad sobre los diferentes rellenos que han sido utilizados a lo largo de los últimos años. Mientras algunos ya se encuentran adaptados, otros son de caucho y disponen de margen para adaptarse sin perder de vista que en ningún caso se verán obligados a su cierre a partir de 2030.

No se eliminarán los campos o instalaciones existentes aunque contengan microplásticos y tampoco se prohibirán en ocho años, sino que se prohibirá el uso del relleno de caucho en pistas sintéticas. Durante este período existe margen para adquirir el material hasta el final de sus existencias y más allá existen alternativas para a construcción de estos terrenos de juego sin la necesidad de recurrir al caucho.

Rellenos naturales como el corcho, madera de pino o huesos de aceituna son algunas de las alternativas con menor impacto para el medioambiente, aunque en la actualidad su aplicación supondría un coste más elevado al sistema actual y, según los expertos requieren un mayor mantenimiento. Las opciones del ecolastane o la arena de sílice también figuran como opciones para sustituir los microplásticos de los campos de fútbol o rugby y de las pistas de pádel, entre otras instalaciones.