Noelia Muñoz, uniformada, posa en Son Malferit. | Alejandro Sepúlveda

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Entre semana, Noelia Muñoz Ródenas (Albacete, 1995) porta el uniforme del Cuerpo Nacional de Policía, una profesión y una forma de vida que ha logrado compaginar con su otra pasión: el fútbol. Una vez finalizada su trayectoria como jugadora (militó en Collerense, s’Horta, Sporting Ciutat de Palma e incluso en la selección balear), eligió una «nueva perspectiva con la que vivir este deporte». Y, con 26 años, su trayectoria dentro del estamento arbitral le ha llevado a ganarse un puesto en la Primera Ibedrola, como asistente dentro de la máxima categoría del balompié femenino español, un escenario en el que    los fines de semana aparca su vocación de servicio público para enfundarse la equipación de colegiada.

Además de ejercer como asistente en Primera Iberdrola, formando parte del equipo arbitral de manera regular con Amy Peñalver, también lo es en Segunda y Tercera RFEF, después de haber conocido el grueso de los peldaños del fútbol base. «Jugaba a fútbol y lo dejé por las lesiones y para preparar las oposiciones. Una amiga que era árbitro me dijo que probara... Y aquí estoy», relata    Noelia, que acumula tres temporadas en la Primera Iberdrola.

Muñoz, a la derecha, en pleno calentamiento.

Una dedicación para la que esta agente del CNP únicamente tiene «palabras de agradecimiento» para sus superiores, que le permiten agilizar su trayectoria dentro del arbitraje «pues muchas veces los viajes son largos y complicados. Pero lo llevamos bien e ilusión nos sobra. Pero en el CNP me ayudan mucho y siempre, y eso lo tengo muy presente siempre», comenta Muñoz. Tener muy cerca, desde la banda, a las grandes figuras del fútbol femenino «es algo especial. Disfrutamos de verlas jugar, porque ya son estrellas en sus clubes y en la selección española», resaltando la relación con las futbolistas mallorquinas, como Mariona Caldentey, Patri Guijarro o Virginia Torrecilla. «Coincidimos y nos conocemos», confiesa.

Como asistente en Tercera.

Respeto

Resalta la calidad de muchas instalaciones, «especialmente las del Barça o el Atlético de Madrid» y, de forma especial, «que cada vez hay más afición y público en los campos», a la vez que explica que la presión en los campos «depende de si se juegan algo o no». Y, cuestionada sobre la violencia en los terrenos de juego y en la grada, Noelia afirma que «por suerte» no ha vivido episodios de gravedad, pero admite que «si recibimos algún insulto, es por el hecho de ser árbitros, no mujeres», deseando que «se erradiquen estas actitudes negativas del deporte».