Luis Rubiales a su llegada a la Ciudad de la Justicia de Valencia. | Manuel Bruque

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Luis Rubiales, presidente de la Real Federación Española de Fútbol, ha sido absuelto este miércoles del delito de lesiones por el que fue denunciado por una arquitecta con la que mantenía desavenencias económicas.

Rubiales se ha sentado este miércoles en el banquillo de los acusados del Juzgado de lo Penal número 12 de Valencia en la última sesión de este juicio, en la que la magistrada ha informado de cuál será el sentido de su sentencia, que desarrollará y notificará a las partes próximamente.

Se da la circunstancia de que la arquitecta denunciante fue condenada el martes por otro juzgado valenciano (Penal 2) por acosar al presidente de la RFEF, e incluso se le impuso una multa de 2.160 euros por estos hechos.

Al elevar su informe definitivo, la fiscal ha informado a la sala de que deseaba modificar su acusación inicial porque «de la prueba practicada en el juicio oral, no ha sido posible acreditar los hechos por los que veníamos acusando».

La arquitecta había denunciado que mantuvo una discusión con Rubiales en la plaza del Ayuntamiento de Valencia en julio de 2017 y que éste, antes de subirse a un taxi, la zarandeó y le retorció una muñeca.

Estos hechos, sin embargo, no han podido ser acreditados a juicio de la jueza, que ha hecho suyo el relato de la Fiscalía.

«Los testigos más imparciales son una señora que presenció los hechos de lejos y el taxista. No tenemos la impresión de que la señora viese cómo se produjeron exactamente los hechos, y el taxista dijo que Rubiales ya se encontraba dentro del coche cuando se produjo la agresión que denuncia la arquitecta, cuya declaración fue vaga e imprecisa y no está dotada de credibilidad», a juicio de la fiscal.

«El taxista es -ha continuado la fiscal- el testimonio más creíble. Su coche fue detenido por Rubiales para huir de la arquitecta y sus insultos, y ratificó el relato del denunciado. Dijo que no hubo contacto físico e incluso añadió que la denunciante hizo amago de meter la mano en el coche, y que estaba muy alterada».

La fiscal ha añadido, además, que le parece sorprendente la reacción del compañero sentimental de la arquitecta, que presenció lo sucedido y «se quedó bloqueado para ayudar a su pareja, pero no para sacar una grabadora».

Respecto a las supuestas lesiones, el Ministerio Público ha insistido en que el testimonio de los forenses no es concluyente, que sus informes recoge en todo caso «referencias subjetivas de la víctima» y que «es poco probable que la contractura muscular que la mujer dijo sufrir en el cuello fuese consecuencia de un zarandeo».

«A nuestro juicio -ha detallado la fiscal- ella quería hablar, él decidió huir, quizá ella se pudo hacer daño al tratar de abrir el taxi, pero en ningún momento queda acreditado un ánimo de lesionar por parte de Rubiales».

La defensa del presidente de la RFEF se ha alineado plenamente con el relato formulado por la fiscal y ha formulado, en consecuencia, la petición de sobreseimiento.

Por el contrario, el letrado de la acusación ha considerado que el contenido de las pruebas practicadas en el juicio oral no han contradicho en absoluto los hechos relatados en la fase de instrucción y que «la fiscal podría haber mantenido igualmente la acusación».

«Antes de subir al coche la cogió de la muñeca, se la retorció y la zarandeó. La prueba es consistente», ha insistido esta parte.

Al final de la vista la jueza ha alabado el criterio de la fiscal por haber retirado la acusación «al observar que no hay motivos para condenar» y ha subrayado que le parece «increíble y contradictorio» el testimonio de la denunciante.

«Me resulta increíble que alguien sentado en un taxi pueda hacer todo eso», ha apuntado la magistrada, quien ha reprochado a la denunciante que no supiese explicar qué hacía «en mitad de la calzada mientras Rubiales intentaba subir a un taxi».

También ha tachado de sorprendente que el compañero sentimental de la arquitecta no acudiese en su defensa: «no se le exige saltar como un tigre, y creemos que no acudió porque no hubo agresión alguna».

Asimismo, ha reiterado que «si a alguien le golpean con la puerta del coche, le arrastran y le dan un puñetazo -como aseguró la supuesta víctima- es evidente que alguna señal en el cuerpo ha de quedar».

La jueza no ha impuesto las costas a la denunciante porque la defensa de Luis Rubiales no lo había solicitado en el trámite final de la vista.