El preparador físico del Hapoel Kfar Shalem vive en Tel Aviv con «miedo» y «ansiedad» la guerra entre Israel y Palestina. | Youtube Última Hora

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Un minuto y medio es el margen del que dispone Mauro Zanoguera (Palma, 24-11-1991) para refugiarse en un búnker desde que empieza a sonar la alarma que advierte del inminente impacto de misiles de Hamás sobre Tel Aviv. A 70 kilómetros de Gaza, el preparador físico mallorquín del Hapoel Kfar Shalem de la Segunda División israelí vive con «ansiedad» entre el fútbol y una guerra que acapara la atención del planeta y le mantiene «en tensión constante».

Tras pasar por las categorías inferiores del Mallorca, el Collerense de Tercera y enrolarse en la cantera del Atlético de Madrid, este «mochilero del fútbol» como él mismo se define recaló en 2018 en el Hapoel Beersheva, donde ya vivió episodios complicados por la proximidad con la franja de Gaza.

Este curso abrió su primera etapa profesional en el organigrama del Hapoel Kfar Shalem en Tel Aviv, donde vive pendiente de los avisos para protegerse de los bombardeos, aunque admite que siente más miedo por la tensión que se vive en la calle. «La amenaza es brutal y genera ansiedad vivir así con las alarmas, pero en las calles, en el día a día, es peor. En los bombardeos existe un protocolo, pero en las ciudades, yo lo he visto debajo de casa, se han montado batallas campales entre radicales que no sabes si te van a comprometer a ti», reflexiona.

Búnker

La cúpula de hierro, el escudo antimisiles que cubre el cielo de Israel, le concede un margen de 90 segundos para correr hacia los búnkers y hace un par de noches le tocó salir hacia los puestos de seguridad hasta en cuatro ocasiones. «Hay búnkers en rellanos de escaleras, en casas y en la calle, que es donde acudo yo. Son espacios en el subsuelo con muchas habitaciones en los que tienes que esperar hasta diez minutos después de que pare la alarma», explica.

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«Te encuentras con gente de todo tipo, desde los que lo asumen con calma o con niños que lo viven por primera vez hasta muchos que están traumatizados porque han perdido a alguien o tienen algún familiar en la reserva al que pueden llamar a filas», añade.

Convivencia

«El conflicto es demasiado complejo para entenderlo y explicarlo de forma breve», reconoce Mauro Zanoguera, que no ha tenido problemas de convivencia en los cuatro vestuarios en los que ha estado. «En los equipos siempre ha habido una relación muy normal y sana entre árabes y judíos», comenta a la espera de cerrar la temporada este lunes.

Prevé regresar a la Isla dentro de una semana casi dos años después. El coronavirus, que desde hace casi dos meses forma parte del pasado en Israel, ya le retuvo durante más tiempo del que esperaba. «Ahora ya está cerca la vuelta, pero no me quiero desesperar, trato de mantenerme equilibrado y con la cabeza fría por si se suspendiera el vuelo», explica.

Su intención es disfrutar de unas breves vacaciones y escuchar propuestas, aunque en Israel ya se le ha abierto alguna puerta para seguir en el fútbol profesional. «A pesar de todo lo que está pasando estos días me considero un privilegiado por dedicarme a esto, ni siquiera lo veo como un trabajo, y mi intención es ir donde me lleve el fútbol», concluye.