Aunque las sedes están repartidas, Inglaterra parte como la selección más anfitriona ya que Londres tendrá encuentros en la fase de grupos y será el escenario de las semifinales y la final. | NICK POTTS

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INGLATERRA, ETERNA CANDIDATA

Respaldada por el paso al frente ejecutado en el pasado Mundial de Rusia 2018 y patrocinada por una de las mejores generaciones de su historia, Inglaterra llega a la Eurocopa erigida de nuevo en candidata y en uno de los rivales a batir.

Acapara la condición de anfitriona a pesar del reparto de sedes. Londres tendrá encuentros en la fase de grupos y será el escenario de las semifinales y la final. Un acicate más para el plantel de Gareth Southgate que aspira a propinar en esta ocasión el salto de calidad definitivo que tradicionalmente se la presume en cada gran evento.

A pesar de su reducido historial y que solo logró triunfar en el Mundial de 1966 del que fue anfitrión, el equipo de los tres leones siempre parte como uno de los grandes reclamos en los torneos. La proyección internacional de la Premier, el potencial de sus clubes, la repercusión de algunos de sus jugadores y la insistencia del entorno, impulsan casi siempre a Inglaterra hacia una alta distinción en Eurocopas y Mundiales.

Casi nunca cumplió con las expectativas. Casi siempre se quedó a medias. Sin embargo, la consideración de aspirante esta vez está cargada de argumentos y justificaciones.

El cuarto puesto logrado en Rusia 2018 fue un espaldarazo para el combinado inglés que completó la competición de forma brillante y prolongó su evolución en la Liga de Naciones un año después. Alcanzó la fase final y terminó en el tercer puesto.

Las semifinales en Italia 1968 y en Inglaterra 1996 son el techo del equipo de los tres leones en la Eurocopa, donde ha flaqueado en las ediciones recientes, incapaz de sobrepasar los cuartos.

Llega esta vez el equipo de Southgate con la madurez de la columna vertebral que forman Jordan Pickford, Harry Maguire, Jordan Henderson y Harry Kane y con la consolidación de jóvenes que han explotado en los últimos tiempos como Phil Foden, Jadon Sancho, Mason Mount, Declan Rice o el mismísimo Jude Bellingham.

Southgate tiene donde elegir aunque a última hora ha tenido la baja de Trent Alexander-Arnold, el lateral derecho del Liverpool, todo un factor de desequilibrio con sus constantes subidas al ataque.

Participación en fases finales: 9 (Italia 1968, Italia 1990, Alemania 1988, Suecia 1992, Inglaterra 1996, Bélgica y Países Bajos 2000, Portugal 2004, Polonia y Ucrania 2012 y Francia 2016).

Mejor participación: 2 semifinales (Italia 1968 e Inglaterra 1996).

Entrenador: Gareth Southgate (Watford, 3/9/1970). Ejerció de defensa o centrocampista en su carrera como jugador, integrante del Crystal Palace, Aston Villa y Middlesbrough), fue también internacional durante nueve años en los que completó 57 presencias.
Disputó con el equipo nacional la Eurocopa de 1996 y 2000 y los Mundiales de 1998 y 2002. Southgate se retiró como futbolista en el 2006 en el Middlesbrough al que dirigió durante tres temporadas a continuación.

Fue el arranque de su carrera en los banquillos y su única experiencia en un club. Años después, en el 2013 fue reclutado por la Federación inglesa para hacerse cargo del equipo sub 21 donde realizó un buen trabajo, reconocido por las autoridades deportivas del país.
En septiembre del 2016 fue designado provisionalmente como seleccionador absoluto en sustitución de Sam Allardyce. Sin embargo, la mejoría del equipo nacional inglés le asentó en el cargo. Logró la clasificación para el Rusia 2018, donde se convirtió Inglaterra en una de las revelaciones. Terminó cuarta clasificada. Un año después, brilló en la Liga de Naciones y fue nominado como mejor entrenador del año.

Southgate, un técnico de método y trabajo, ha dado sosiego a la selección inglesa y ha regenerado con éxito al equipo. Solo ha perdido Inglaterra ocho de los partidos que ha dirigido desde el banquillo.

La figura: Harry Kane (Tottenham/ING) (Londres, 28/07/1993): Es la principal referencia de la selección de Inglaterra. En plena madurez por vez primera contempla la posibilidad de dejar su club de siempre, el Tottenham, para dar un salto cualitativo en su carrera y recalar en una entidad con mayores aspiraciones, con opciones reales de títulos que den lustre a su historial.

El capitán del equipo de los tres leones ha echado el cierre al curso en la Premier con 23 goles para consolidarse como máximo goleador de la competición por tercera vez.
Acaba de completar Kane su décima temporada con los 'spurs' con los que totaliza 166 tantos en los 242 partidos que ha acumulado desde que regresó, en la campaña 2011-2012 tras jugar cedido en el Millwall y Leicester, entonces en la Championships, y en el Norwich, con el que se estrenó en la máxima categoría del fútbol inglés.

Fue dos años después de su vuelta cuando se consolidó como titular con el Tottenham con el argentino Mauricio Pochettino como entrenador. Y explotó. Acabó segundo máximo anotador de la Premier, con veintiún dianas, y eso le bastó para ser reclamado por la selección.

Kane, un delantero que juega, que hace jugar y que define y que contempla el área rival como su hábitat natural, fue destacado como el mejor joven del año. Una temporada después ya se erigió en el mejor goleador de la liga inglesa.

Mucho ha tenido que ver el ariete londinense en el despegue del Tottenham, habitual en las competiciones europeas que rozó la gloria en la final de la Liga de Campeones de hace tres cursos en Madrid.

Es Kane básico para Gareth Southgate. El delantero del Tottenham, que ya supera el medio centenar de presencias con su selección, marcó en los ocho partidos de la fase de clasificación para la Eurocopa.

Equipo tipo: Jordan Pickford, Kieran Trippier, John Stones, Harry Maguire, Ben Chilwell; Declan Rice, Jordan Henderson, Mason Mount; Marcus Rashford, Raheem Sterling y Harry Kane.

CROACIA, EXPERIENCIA, TALENTO Y ESPÍRITU COMPETITIVO

Con la reputación ganada tras su condición de subcampeón del Mundo y el peso de la presión a sus espaldas por la explosión en Rusia 2018 se presenta en la Eurocopa Croacia, en plena regeneración pero con las miras altas por el innato y habitual espíritu competitivo.
Es capaz el equipo balcánico de ganar a cualquiera. De afear y frustrar las expectativas de un gran favorito. De escalar sin pretensiones en los grandes eventos y alcanzar, como el que no quiere la cosa, la cima.

Así se plantó en la final de Moscú hace tres años. Tras superar a un rival tras otro. Por fe, por empeño, por carácter y por talento.

Exhausto por el cúmulo de minutos que azotó a un grupo ya entonces más veterano que maduro. Fue la selección que más tiempo de juego sumó por las numerosas prórrogas a las que hizo frente en cada una de las eliminatorias.

Aquél era un plantel condicionado por los años. Sin embargo, logró la mejor actuación de su historia. La final de un Mundial que perdió ante el físico de Francia.

Croacia se ha visto obligada a iniciar el nuevo ciclo con una reconversión en su plantilla. Algunas piezas clave de entonces como Ivan Rakitic, Mario Mandzukic o Danijel Subasic, se han quedado en el camino al tiempo que han emergido prometedores jugadores con similar talento, un futuro prometedor y el mismo carácter combativo.

El centrocampista del CSKA Moscú Nikola Vlasic, el delantero del Wolfsburgo Josip Brekalo o el portero del Dinamo Zagreb Dominik Livakovic lideran la nueva camada croata que pretende dar frescura al núcleo duro de veteranos, ahora aún más veteranos, que se mantienen en el equipo que lidera el madridista Luka Modric.

Croacia regresa a un gran torneo después de la gloria que rozó en Moscú. No fue sobrado en el trayecto en el que se vio con Gales, Eslovaquia, Hungría y Azerbaiyán.

La capacidad del fútbol croata de generar talento alienta el panorama de una selección especialmente peligrosa en una fase final, en torneos cortos. A pesar de ser presa de una veteranía exagerada.

Hombres como Domagoj Vida, Dejan Lovren, Sime Vrsaljko, Mateo Kovacic, Marcelo Brozovic, Ivan Perisic, Ante Rebic o Andrej Kramaric permanecen como el armazón del grupo de Zlatko Dalic, el autor del milagro croata que tiene su tope en una Eurocopa en los cuartos de final que consiguió en Inglaterra 1996 y en Austria y Suiza 2008.

Participación en fases finales: 5 (1996, 2004, 2008, 2012 y 2016)

Mejor participación: cuartos de final (1996 y 2008)

Entrenador: Zlatko Dalic (Livno, BIH; 26/10/1966). Ejerció de centrocampista en su época de jugador profesional cuando formó parte del Hajduk Split y el Inter Zapresic croatas y el bosnio Velez Mostar con la Yugoslavia unificada. Después, formó parte del fútbol croata en el Varteks Varazdin y de nuevo en el Hajduk.

Tras dejar los terrenos de juego dio el salto al banquillo en el Rijeka, el Dinamo Tirana y el Slaven Belupo Koprinvnica antes de emprender, en el 2014, la aventura en los Emiratos Árabes para dirigir al Al-Ain.

Fue en octubre del 2017 cuando la Federación de Croacia que preside Davor Suker pensó en él para sustituir a Ante Cacic, sentenciado por los malos resultados y por el ambiente enrarecido entre el plantel.

Dalic fue inicialmente una solución de emergencia. Sin cartel internacional ni como jugador ni como entrenador, asumió de manera provisional la responsabilidad de la selección. Su misión era la clasificación para Rusia 2018. Lo consiguió en la repesca y siguió durante la fase final.

Zlatko Dalic obró el milagro croata. Asumió una selección dividida y la llevó hasta la final. Es Dalic un entrenador de perfil bajo, carente de repercusión y que ha sido con el equipo nacional cuando ha empezado a forjar una buena reputación. Le bastó por poner orden en las entrañas del vestuario y actuar con criterio sobre el campo apoyado por los pesos pesados del equipo.

La figura: Luka Modric (Real Madrid): Líder y referente indiscutible de la selección croata. Carácter, talento, visión de juego, precisión en el pase, trabajo y organización es el alma del combinado balcánico.

A pesar de su edad, 35 años, es básico para el conjunto croata. Ha cerrado el curso como titular indiscutible en el Real Madrid, con el que ha prolongado su compromiso por una temporada más después de disputar 48 partidos, el mayor en sus últimas siete campañas de las nueve que acumula en España.

Modric fue el guía de la mejor Croacia de la historia, la que llegó a la final del Campeonato del Mundo de Rusia 2018 y que le llevó a ser designado como el vencedor en los premios The Best y con el Balón de Oro por delante de Leo Messi y Cristiano Ronaldo.

Una infancia difícil en plena guerra de los Balcanes perfiló la personalidad de Modric que empezó a jugar al fútbol en Zadar antes de fichar con dieciséis años por el Dinamo Zagreb que le cedió al Zrinjski Mostar de Bosnia, con el que jugó su primer partido profesional.
Regresó a Croacia y estuvo a préstamo en el Inter Zapresic para asentarse después en el Dinamo Zagreb donde permaneció cuatro años antes de ser reclutado por el Tottenham. Estuvo otros tantos cursos en el fútbol inglés y en la temporada 2012-2013 se marchó al Real Madrid donde ya ha cumplido nueve ejercicios siempre como titular indiscutible.

Cuatro Ligas de Campeones, cuatro Mundiales de Clubes, tres Supercopas de Europa, dos Ligas, una Copa del Rey y tres Supercopas de España junto a tres Ligas, dos Copas y una Supercopa de Croacia forman parte de su palmarés.

Es el jugador con más partidos jugados de la historia de su selección tras superar los 135 de Darijo Srna.

Equipo tipo: Dominik Livakovic, Sime Vrsaljko, Dejan Lovren, Domadoj Vida, Borna Barisic; Marcelo Brozovic, Luka Modric, Nikola Vlasic, Mateo Kovacic, Ivan Perisic, Bruno Petkovic o Ante Rebic.

REPÚBLICA CHECA, EL FACTOR SORPRESA

Suele la República Checa dejar su impronta en los grandes torneos en los que se erige de animador, capaz de frustrar las aspiraciones de cualquiera aunque sus intereses no terminen por culminar en grandes metas.

El conjunto centroeuropeo llega con ese talante a la Eurocopa a la que accedió tras dejar en el camino a Kosovo, Bulgaria y Montenegro y solo ser superada por Inglaterra, con la que vuelve a coincidir en la fase final y a la que fue capaz de ganar en la ronda de clasificación.

El combinado que dirige Jaroslav Silhavy pretende aprovechar el tirón del Slavia Praga, la revelación de la Liga Europa y que forman la base de su selección junto a hombres consolidados en equipos reputados del Viejo Continente.

Tuvo su momento el fútbol checo. Especialmente cuando formaba parte de Checoslovaquia. Llegó a ganar la Eurocopa en la memorable final de Yugoslavia 1976, en los penaltis contra Alemania. Ha pasado tiempo desde entonces y tras la escisión con Eslovaquia sus aspiraciones internacionales, especialmente en Mundiales, han languidecido.

No así en la Eurocopa, donde ha sido un habitual de las fases finales con el subcampeonato obtenido en Inglaterra 1996 y el tercer lugar obtenido en Portugal 2004, sus mejores registros. No tiene aún el plantel de futbolistas de la final que perdió con Alemania. Con hombres como Pavel Nedved, Radek Bejbl, Jiri Nemec, Karel Poborsky o Petr Kouba pero pretende rehacerse con una generación que componen Tomas Soicek, del West Ham, Vladimir Darida, del Hertha Berlín, Jakub Jankto, del Sampdoria o el goleador Patrik Schick, del Bayer Leverkusen.

No podrá contar Jaroslav Silhavy con Ondrej Kudela, sancionado por la UEFA con diez partidos por realizar expresiones racistas a un rival.

Atravesar la primera fase es el objetivo inicial de la República Checa, un equipo que ha partido desde cero después de la Eurocopa de Francia a la que asistió aunque no sobrepasó la primera fase y en la que solo logró empatar un partido.

Forma parte del cartel de este torneo continental un equipo nuevo sostenido por el Slavia, que se ha dejado ver en los últimos años en las competiciones de clubes y que es la base del equipo nacional.

Participación en fases finales:

Como Checoslovaquia: 2 (Yugoslavia 1976 e Italia 1980)

Mejor participación: Campeón (Yugoslavia 1976)
Como República Checa: 6 (Inglaterra 1996, Bélgica/Holanda 2000, Portugal 2004, Austria/Suiza 2008, Polonia/Ucrania 2012 y Francia 2016).

Mejor participación: subcampeón (Inglaterra 1996)

Entrenador: Jaroslav Silhavy (Plzen, 3/11/1961). Se desempeñó como defensa en su etapa de jugador que arrancó en el Skoda Plzen antes de consolidarse en el Cheb durante una década. Su relevancia le llevó al Slavia Praga con el que disputó 83 encuentros a lo largo de casi cuatro campañas. Sus últimos cinco años de profesional los repartió entre el Petra Drnovice y el Viktoria Zizkov.

Encontró su futuro en los banquillos nada más dejar los terrenos de juego y se convirtió en el ayudante de Zdenek Scasny en el Viktoria Zizkov y fue reclutado por la Federación de su país para trabajar con las selecciones como asistente durante ocho años, desde el 2001 al 2009. Pasó por el Dynamo Ceske Budejovice, el Slovan Liberec, el Baumit Jablonec, el Dukla y el Slavia Parga y en el 2018 fue designado el máximo responsable del banquillo checo.

Con una gran experiencia del fútbol de su país ha hecho del Slavia, al que dirigió antes, la base del equipo. Silhavy ha sido capaz de remozar al conjunto nacional, línea por línea y acoplar el talento de futbolistas de garantías. No son estrellas, pero cumplen con lo que requiere el técnico.

Silhavy consiguió el objetivo que se proponía, situar a la República Checa en la fase final. Ahora va más allá y pretende, al menos, atravesar la primera ronda del torneo.

La figura: Patrick Schick (Bayer Leverkusen, Alemania) (Praga, 24/1/1996). Los goles y su experiencia en el fútbol europeo le han erigido en el líder del conjunto checo junto al centrocampista del West Ham Tomas Soucek.

Schick, espigado, con talento y gol, representa la irrupción de la nueva generación checa. A sus veinticinco años ya ha competido en las mejores ligas del continente. Inició su recorrido en el Sparta Praga donde tuvo una participación residual en las dos temporadas en las que estuvo y se marchó al Bohemians donde se consolidó como titular.

De ahí, con veintiún años, dejó la República Checa para formar parte del plantel del Sampdoria donde permaneció un curso antes de ser reclamado por el Roma. Dos años después dejó Italia para disputar la Bundesliga. Llegó al Leipzig y creció bajo la tutela de Julian Nagelsmann. Jugó veintidós partidos de la liga y anotó diez goles. Aún así no siguió y a la temporada siguiente, la pasada, recaló en el Bayer Leverkusen donde se consolidó como titular.

Schick suple con el empuje y la determinación algunas limitaciones técnicas. En sus botas estará gran parte del gol de la República Checa.

Equipo tipo: Tomas Vaclik, Pvel Kaderabek, David Zima, Ondrej Celustka, Jan Boril; Tomas Soucek, Alex Kral/Tomas Holes, Lukas Masopust, Vladimir Darida, Jakub Jankto y Patrik Schick.

ESCOCIA, VUELTA A LA ÉLITE

A la sombra casi siempre de la repercusión que genera Inglaterra, la selección de Escocia regresa a un gran torneo impulsado por la solidez de su bloque, un estilo consolidado y un puñado de jugadores talentosos que sobresalen ya en alguno de los equipos más relevantes del Viejo Continente.

La Eurocopa 2020 es el retorno a la élite del fútbol escocés. Un clásico que perdió paulatinamente su peso en la alta competición hasta desaparecer del escaparate competitivo. Ahora, veintitrés años después, reaparece plagado de ilusión y con ganas de quedarse.

No resultó fácil el regreso. El equipo de Steve Clarke tuvo que ganar su derecho a formar parte del cartel de la Eurocopa en una épica repesca contra Serbia que tuvo que resolverse en el lanzamiento de penaltis. Fue el momento que eligió al veterano meta David Marshall como un héroe por parar el penalti decisivo. El que llevó a Escocia a la fase final.

Será la actual la tercera participación del conjunto escocés en una Eurocopa que nunca sobrepasó la primera fase. Ni en Suecia 1992 ni en Inglaterra 1996, los únicos precedentes en el torneo. En el resto de ocasiones se estancó en la fase de clasificación. No fue más allá.

Veinticinco años han pasado desde el último campeonato de Europa con Escocia entre sus aspirantes. Veintitrés desde una gran competición, desde el Mundial de Francia 1998.

El conjunto de Steve Clarke pretende hacer historia y atravesar la ronda inicial. La presencia de Inglaterra en el mismo grupo es un aliciente más para la selección escocesa que tendrá un cara a cara con su eterno rival. El equipo que opaca las ambiciones de Escocia.

Un solido sistema defensivo, bien configurado y la consolidación de una nueva camada de futbolistas, combativos por la causa, han sacado del ostracismo al equipo escocés, durante décadas estancado.

Los defensas Andy Robertson, del Liverpool y Kieran Tierney, del Arsenal, junto a Scott McTominay, del Manchester United, u otros como John McGinn, del Aston Villa y Ryan Fraser, del Newcastle, realzan el aspecto del equipo en el que se ha colado el centrocampista Billy Gilmour, un canterano del Chelsea que aún no ha debutado con la absoluta.

Participación en fases finales: 2 (1992 y 1996)

Mejor participación: primera ronda

Entrenador: Steve Clarke (Salcoats, North Ayshire, 1963). Como jugador destacó como defensa en el Saint Mirren escocés, donde militó durante cinco temporadas y, especialmente, en el Chelsea, donde jugó a lo largo de once campañas. Con el equipo londinense obtuvo un buen historial. Con la Recopa de Europa de 1998, una Copa de Inglaterra y una Copa de la Liga. Llegó a ser elegido el mejor jugador de los blues en 1994. Formó parte de la selección de su país en seis ocasiones.

Empezó su recorrido como técnico como asistente de reputados entrenadores con los que amplió su experiencia y sabiduría. Por ejemplo, en el Newcastle, en el Chelsea de Jose Mourinho, en el West Ham y también en el Liverpool como segundo de Kenny Dalglish.
Después, dio el salto como máximo responsable de un banquillo en el West Bromwich Albion una temporada y otra con el Reading. Después regresó a Escocia. Dos ejercicios en el Kilmarnock le bastaron para ser elegido como seleccionador, cargo que asumió en mayo del 2019.

Ha sido Clarke el hombre que ha devuelto a primera línea a la selección de Escocia que no disputaba un gran torneo desde hacía veintitrés años, el Mundial de Francia 1998, y veinticinco desde su última Eurocopa, en Suecia 1996.

Steve Clarke ha sabido sacar rendimiento a una buena generación, a jugadores relevantes en equipos de renombre de la Premier habituados a competir a alto nivel. Su objetivo es atravesar, por primera vez, la primera fase del torneo.

La figura: Andy Robertson (Liverpool, Inglaterra) (Glasgow, 11/3/1994). Considerado uno de los mejores laterales izquierdos del mundo comparte el liderazgo del equipo escocés con Scott McTominay.

No ha disfrutado de su mejor temporada el zaguero de los 'reds' condicionado por el irregular nivel ofrecido por su equipo a lo largo del curso. Rechazado en sus inicios por el Celtic se marchó a las divisiones inferiores del Queens Park con el que llegó al primer equipo. Fue el trampolín hacia el Dundee para asomar en la Premier escocesa. Un año, en el que fue elegido el mejor joven del curso, fue suficiente para ser reclamado por el fútbol inglés y reforzar al Hull City con el que compitió en la máxima categoría.

En su tercer año, y tras descender, fue contratado por el Liverpool en julio del 2017. Fue clave su encuentro con el técnico alemán Jurgen Klopp. Lateral de largo recorrido e incansable por su banda, se asentó como titular tras la lesión del español Alberto Moreno.

Disputó la final de la Liga de Campeones que perdió contra el Real Madrid y un año después conquistó el máximo título continental ante el Tottenham en el Wanda Metropolitano de Madrid. Una Premier, una Liga de Campeones, una Supercopa de Europa y un Mundial de Clubes sobresalen en el historial del capitán de Escocia.

Equipo tipo: David Marshall; Grant Hanley, Jack Hendry, Kieran Tierney, Stephen O'Donnell, Callum McGregor, Scott McTominay, James Forrest, Andy Robertson; John McGinn y Che Adams/Lyndon Dykes.