El director general d’Esports del Govern, Carles Gonyalons, y la responsable de deportes del Consell de Mallorca, Margalida Portells, mantuvieron una reunión con la directiva del Alaró que preside Llorenç Guardiola. Los representantes institucionales dieron a conocer los diferentes programas de sensibilización con los que trabajan para contribuir al juego limpio y a la promoción de los valores positivos del deporte. | Redacción Deportes

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Los campos del Alaró y el Collerense se exponen este miércoles al cierre de sus respectivos campos. El Comité de Competición de la Federació de Futbol de les Illes Balears (FFIB) se reúne este miércoles para estudiar las sanciones correspondientes del fin de semana y sobre la mesa, entre otros asuntos, estará la batalla campal entre padres que tuvo lugar el pasado domingo en la localidad de es Raiguer.

Trasladada toda la información y elevado el caso a las autoridades competentes (Fiscalía y Delegación de Gobierno), el órgano disciplinario se dispone a valorar los hechos en los que hay implicados jugadores, técnicos y delegados con licencia federativa, ya que el Comité de Competición no tiene margen de maniobra para castigar a los espectadores. Escapa de su competencia sancionar al público, pero el reglamento refleja la posibilidad de clausurar el campo cuando se producen incidentes entre los aficionados.

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La gravedad de los incidentes que han dado la vuelta al mundo propicia la posibilidad de adoptar medidas cautelares, entre las que resalta la clausura de los respectivos terrenos de juego para los equipos implicados, es decir, para los infantiles. Es prácticamente el único escenario que permite la normativa de la territorial, que ya ha agotado todas las vías al poner los hechos en conocimiento de la Fiscalía y al advertir que se personará como acusación al estar abierto la vía penal.

El Comité de Competición, que se reúne todos los miércoles, impondrá los pertinentes castigos a los jugadores y al técnico que fueron expulsados y al delegado del Alaró cuya actuación resulta criticada con dureza en el acta arbitral, donde refleja que no cumplió con sus funciones y recriminó al colegiado que su actuación había sido el detonante de la trifulca. Tanto el Alaró como el Collerense han comentado su postura de acatar los castigos que se le impongan en los diferentes ámbitos de actuación, ya que fueron los primeros en mostrar su repulsa a los incidentes y en condenar la violencia.