Sete Benavides estuvo arropado a su llegada por su familia y amigos. También regresó a la Isla la joven palista Adriana Paniagua, que se mostró satisfecha por su actuación en los Mundiales sub 23 de Canadá

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El palista mallorquín Sete Benavides regresa a Mallorca «satisfecho» con la medalla de bronce obtenida en el Campeonato del Mundo sub 23 de Canadá, pero sabe que le «faltaban fuerzas» debido a una enfermedad. Un numeroso grupo de amigos y familiares se acercaron al aeropuerto para felicitar al medallista ayer en su vuelta a casa.

Aun así, el de Port de Pollença es consciente de que antes empezar apuntaba a objetivos más altos. «Llegábamos para estar entre los tres primeros, aunque más para luchar por el oro que para conseguir el tercer puesto. Pero ha sido una semana complicada porque me puse enfermo y al final la hemos salvado por los pelos, no ha salido tan mal», comentó Sete Benavides.

De todas formas, no se trató de una competición normal. Aunque no «es una excusa» y le hubiera gustado «poder pelear con el primero mucho más», el mallorquín se puso enfermo durante el desarrollo de la competición y se vio lastrado sobre todo en las rondas clasificatorias.

«Más que la final, me costó mucho llegar hasta ella. Casi me quedo fuera porque no me encontraba bien. Me faltaban fuerzas. Donde antes solía hacerlo bien me costaba mucho más. En el Europeo no me costó tanto pero aquí me he tenido que esforzar mucho», dijo el palista sobre sus sensaciones en el mundial.

La final de C-1 200 metros estuvo muy ajustada. El ruso y gran favorito, Jason Kraitor, se impuso con un tiempo de 38,608 segundos, justo por delante del canadiense, Jason McCoombs, que aventajó al mallorquín solamente por 18 centésimas.

Absoluto

Pero la competición no se para y Sete Benavides tiene que continuar afrontando nuevos retos en las próximas semanas. No va a tener ningún descanso ya que «mañana tengo que volver a entrenar». El próximo 27 de agosto comenzará el Mundial Absoluto de Piragüismo en Alemania.

Una cita donde esta vez sí, espera «poder dar lo mejor que tengo». Además, llega con la idea de «entrar en la final lo primero de todo». A partir de ahí, no se pone ninguna meta y una vez dentro asegura que irá «a ganar».

En Alemania, Sete Benavides, que fue cuarto en Londres, se volverá a ver las caras con algunos de los contrincantes de los Juegos Olímpicos. «Los rivales son diferentes a los de esta vez, pero los tiempos son más o menos los mismos», dijo el pollençí.

Por otra parte, Marcus Cooper Walz, finalista en K-1 1000 metros, y Adriana Paniagua, octava en la final júnior de C-1 200 metros, fueron los otros dos representantes mallorquines y pusieron el broche a la buena actuación del piragüismo insular.