El presidente de la Federación Balear de Golf, Vicente Mulet, se dirige a los asistentes a la Gala celebrada el viernes en Son Vida. | M. À. Cañellas

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El golf quiere hacerse con el espacio que le corresponde dentro del espectro deportivo del Archipiélago, y para ello, el trabajo de la Federación Balear resulta vital. Su presidente, Vicente Mulet Traserra (Palma, 1955), inicia su segundo mandato con muchos desafíos, priorizando aspectos como la recuperación de licencias o la consolidación del trabajo con los jugadores de las Islas, que representan el porvenir de esta especialidad.

—Se cierra 2012, pero a la vez se inicia una nueva etapa al frente de la Federación Balear de Golf. Y supongo que con mucho trabajo por delante...

—Seguiremos cuatro años más, manteniendo la misma línea, pero con el gran problema que supone el descenso del número de licencias. Muchos de nuestros esfuerzos se centrarán en recuperarlas y contar con nuevos jugadores. La estrategia es clara. Debemos acercar el golf a todo el mundo. Una forma es hacerlo más asequible, para lo que diseñamos cursos para jugadores que parten de cero a precios muy competitivos.

—¿Contrastan una oferta de campos tan amplia y este descenso de licencias?

—No sólo podemos estar pendientes del turista que viene aquí a jugar a golf. Ese jugador no está aquí todo el año, por lo que hemos de tener una base de nuevos y jóvenes jugadores, con ganas de moverse, activos, que se enganchen al golf. El tema competitivo lo tenemos bien enfocado de cara al futuro y los resultados llegan, en especial con la base, con gente que despunta a nivel nacional e incluso fuera de nuestras fronteras, como Sebastián Garcia Grout o Nuria Iturrios. A nivel de resultados deportivos, estamos mejor que nunca, pero necesitamos ser más. Nosotros vivimos de las licencias, y los campos de los jugadores locales fijos, pues los visitantes son esporádicos, y por eso tenemos que apoyar y estimular al jugador de la tierra.

—¿Hasta qué punto es el golf un elemento clave para la tan referida desestacionalización de la temporada turística?

—Tiene una doble vertiente. Nosotros, como Federación Balear, debemos centrarnos en el campo competitivo y deportivo. Pero no podemos olvidar que el golf tiene un marcado carácter turístico. El visitante de golf deja dinero y es de calidad. En Balears vivimos del turismo y, desde el golf, debemos ayudar a estimular esa industria.

—¿Es necesario un torneo de alto nivel como reclamo?

—Hoy en día es complicado. Se intenta traer un Open de España, pero el problema es que, o traes jugadores de alto nivel, o no tienes cobertura mediática y, por lo tanto, la inversión que haces de poco te sirve. Las grandes figuras se mueven por premios importantes, y es difícil mantenerlo. Además, a nivel institucional y público sabemos que las ayudas son difíciles, como encontrar patrocinadores, por lo que tenemos que idear una estrategia alternativa.

—¿Qué peso tiene Balears dentro del golf estatal?

—Por licencias, no podemos competir con Madrid, Catalunya o Andalucía. Pero no todo es un tema de licencias. Estos cuatro años seré miembro de la Comisión Delegada de la Española y buscaremos hacernos notar.

—¿Qué retos se plantea de cara a los próximos cuatro años?

—Tenemos margen para trabajar y muchos frentes abiertos. Hay que consolidar las escuelas, a los jóvenes que vienen por detrás, con el objetivo de que lleguen a los equipos nacionales, y también estar junto a nuestros profesionales, para que puedan aspirar al máximo. Pero lo imporante es que no se pierda la base.