Alberto Corbacho (33), junto a sus compañeros del Traumacor Culleredo tras lograr el ascenso a Liga EBA. | CB Culleredo

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En su momento se apartó del baloncesto de élite, pero la pasión por seguir jugando al deporte que es su vida le ha impedido alejarse de las pistas y de la competición. Y es que Alberto Corbacho (Palma, 1984) sigue impartiendo magisterio a sus 38 años y consiguiendo éxitos a pequeña gran escala dentro de su trayectoria como jugador, ahora lejos de su Mallorca natal pero disfrutando en Galicia, donde se ha establecido y siguen gozando de uno de los mejores tiradores de la ACB de los últimos años.

Y es que el pequeño de la saga Corbacho ha sido artífice del ascenso y retorno a la Liga EBA del Traumacor Culleredo, un modesto club coruñés con el que regresó a la competición meses atrás, renovando su compromiso para este curso, con el objetivo de lograr el ascenso. Conseguido, además, en una fase final de la que fueron anfitriones y poniendo la guinda a un curso excepcional. No en vano, en la Primera División gallega, el Traumacor Culleredo acabó el primer tramo con un balance de 13-1, para en la segunda firmar un inmaculado 6-0.

Alberto Corbacho, a la derecha de la imagen. Foto: CB Culleredo

Esos números permitieron a Corbacho y sus compañeros disputar el cruce directo por el ascenso con un equipo al que sentimental y deportivamente siempre estará vinculado Corbacho: el Obradoiro. Ganó el Culleredo sin apuros (100-60), obteniendo así la plaza en Liga EBA junto al Estudiantes de Lugo, al que se enfrentarán el mallorquín y sus compañeros el próximo sábado 22, de nuevo en el pabellón de O Burgo, por el título de la Primera División de Galicia.

Veinte años después de conseguir su hasta ahora único ascenso a la Liga EBA, con el por entonces Mesón Can Pedro (actual Fibwi Palma y Bahía San Agustín de LEB Plata), Alberto Corbacho repite logro, esta vez en Galicia y con el Culleredo, donde la presencia de todo un internacional y ex ACB de prestigio con Alberto Corbacho es todo un acontecimiento. Aunque el palmesano, discreto como siempre, se limita a seguir disfrutando del baloncesto.