Toni Vicens posa con la camiseta de Argentino de Junín. | Pilar Pellicer

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Toni Vicens Morey (Palma, 1990) vuelve a hacer las maletas para cruzar el charco. En esta ocasión, su destino será Colombia, donde los Tigrillos de Medellín le han abierto las puertas para ser uno de sus jugadores de referencia tras explotar definitivamente en el Argentino de Junín, donde a las órdenes de Matías Huarte se erigió en uno de los destacados de la Liga Nacional de Básquetbol. «Quería jugar en una Primera División, se me presentó la oportunidad y no me lo pensé dos veces», explicaba el pívot isleño, que tras una dilatada trayectoria en España (Estudiantes, Bàsquet Mallorca, Palma Air Europa, Palencia, Ourense, Calvià, Cornellà...) y después de probar fortuna en varios países europeos (Francia, Islandia o Austria), ha encontrado en el cono sur su espacio y se ha acabado de ganar el respeto del mundo de la canasta a todos los niveles.

Ahora, le esperan dos meses en Colombia, «intensos, pues tendremos tres partidos por semana», pero viaja con las maletas cargadas de «ilusión y ambición, pues sé que tengo que aprovechar todas las oportunidades que se me presenten», refería el interior, compañero de generación de Ricky Rubio e internacional en las selecciones de formación.

La oferta planteada por su agenda en Argentina, Aníbal Pawlik -en España cuenta con Lucho Fernández- no generó dudas en Vicens, que contaba con el interés de clubes de Uruguay, Israel o Alemania, «pero yo priorizaba jugar en una máxima categoría», asegura Toni.

Decisión

Inició la temporada Vicens en las filas del Cornellà, de LEB Plata, con una cláusula de salida en caso de recibir una oferta de un equipo de Primera División, «fuera del país que fuera. Bertone (ex jugador del Palma) me puso en contacto con Aníbal y Junín contactó conmigo. Fue rápido, aunque la decisión no fue fácil y Cornellà me ofreció el doble... Una locura... Pero firmamos el contrato», proseguía.

«Pagaban menos que en LEB Plata, pero me fui a Argentina por la experiencia. Necesitaba jugar a alto nivel», refería Vicens, quien lamentó no poder tener público en los partidos en la ‘burbuja’ de Buenos Aires, pero especialmente en Junín. «La de Argentino es la cancha más caliente, y viendo cómo era su gente, me lo creo. Me paraban por la calle para hacerse selfis, me felicitaban desde los coches... Una pasada todo», explica el balear, cuyo peor momento llegó al pasar el coronavirus. «Perdí el olfato, el gusto, estaba cansado... Hubo muchos casos y lo peor fue perder el ritmo y masa muscular», explica, recordando que su hotel de Buenos Aires se convirtió en un Hospital COVID. «Sufríamos por si se suspendía la Liga o me ‘cortaban’...», recuerda.

Objetivo

La meta de Argentino de Junín era la salvación, «y la logramos», aunque lo que recuerda con más emoción fue su estreno. «Sin conocer los sistemas ni la Liga, hice 23 puntos. Me emocioné y creí que podría ir bien, pero no tanto...», destaca.

Tras esa singladura, Vicens regresó a Mallorca «porque necesitaba desconectar y estar con los míos», aunque la llamada de Tigrillos de Medellín colma sus metas. «Es un equipo ambicioso, que ofrece posibilidades deportivas y económicas notables», comenta, lamentando la falta de oportunidades en España. «A nivel de contratos, me he sentido maltratado. Era casi jugar para sobrevivir», reseña el nuevo y sonriente Toni Vicens.

Estadísticas de estrella

Los números de Toni Vicens en la Liga Nacional de Básquetbol argentina con Junín le colocaron entre los mejores en los diferentes ránkings. Situado en el Top 10 de valoración, anotación y de reboteadores, el mallorquín se destapó con el equipo sudamericano promediando 29 minutos por jornada, además de 17 puntos, 7’6 rebotes (5’6 defensivos y 2 ofensivos), 0’8 asistencias y 19’2 de valoración, siendo uno de los mejores extranjeros de la máxima categoría del baloncesto argentino, donde reivindicó su potencial en el juego interior.