Imagen de los aficionados del Atlético Baleares celebrando en el Bar Atlético Baleares de Palma la salvación de su equipo tras el triunfo en la última jornada ante el Logroñés en Las Gaunas, en Logroño. | Emilio Queirolo

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La afición del Atlético Baleares ha pasado del sufrimiento al éxtasis tanto en Las Gaunas como desde la distancia tras ver como los hombres de Tato abrazaban una salvación agónica al imponerse al SD Logroñés en la última jornada del campeonato. Una treintena de balearicos ha vivido el encuentro en directo en tierras riojanas, mientras que a cientos de kilómetros unos optaron por verlo desde casa o reunirse en lugares habituales de concentración como el Bar Atlético Baleares a escasos metros del Estadi Balear.

Imagen de la treintena de aficionados del Atlético Baleares que han acompañado a su equipo en el último partido de la temporada ante el SD Logroñés en Las Gaunas.

El Atlético Baleares descartó la posibilidad de organizar un viaje para sus aficionados a Logroño por el horario del aeropuerto de Bilbao y la huelga de pilotos de Air Europa, pero algunos seguidores balearicos se apresuraron en asegurarse su asiento en Las Gaunas por su cuenta. Y se han dejado escuchar pese al ambiente festivo que rodeaba el partido para los anfitriones, que superaban en número pero no en decibelios a los seguidores blanquiazules, que durante muchas fases del encuentro se encargaron de ponerle la banda sonora al partido espoleando a los hombres de Tato en los momentos de dificultad. Al final el doblete de Pastrana y la resistencia final de los suyos les permitió celebrar con el equipo una permanencia que supuso una gran liberación a tanto sufrimiento contenido en una campaña convulsa. Las lágrimas de Tato y Dani Nieto, entre otros, eran compartidas por algunos desde una tribuna que se unió al homenaje que la hinchada local le brindó al histórico César Caneda.

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La alegría también se desbordó en Palma en uno de los lugares habituales de concentración de los aficionados blanquiazules como es el Bar Atlético Baleares. Durante la tarde los presentes también pasaron por un carrusel de emociones, desde la agonía de las primeras llegadas del SD Logroñés hasta la explosión que supuso el primer tanto de Víctor Pastrana. La segunda diana del atacante de Guadalajara desató la locura, pero el 1-2 de Córdoba ha provocado un epílogo de muchos nervios. Al final la alegría impregnó una celebración desatada por la permanencia que permitirá a los blanquiazules enlazar su decimocuarta temporada consecutiva en el tercer peldaño del fútbol español.

Los balearicos han podido disfrutar de un final feliz cuando las cosas se habían puesto muy difíciles tras empatar sin goles ante el descendido Calahorra en el Estadi Balear, pero los de Tato han cumplido con su parte para alcanzar el objetivo que les había sido encomendado.