Viajar es muy importante para algunas personas. | Freepik

TW
1

Las vacaciones de Semana Santa están a la vuelta de la esquina y muchas personas se plantean si viajar es un capricho o una inversión que se traduce en una mejor calidad de vida. La coach personal y de salud, Marga Almarcha, sostiene que «para muchos van a representar de nuevo la oportunidad de viajar después de mucho tiempo sin poder hacerlo, mientras que para otros será una buenísima ocasión para realizar otro tipo de planes que le saquen de la monotonía del día a día. Sea como fuere, muchos son los que ya tienen las maletas preparadas para llenarlas de planes en familia, en pareja o con amigos y despegar hacía otro destino donde puedan alejarse de la rutina diaria al mismo tiempo que vivir nuevas experiencias».

A su modo de ver, «los últimos dos años han influido mucho en nuestro espíritu viajero, sobre todo, porque hemos pasado de poder a hacerlo en cualquier momento, a vivir sometidos a innumerables restricciones. Posiblemente, por esta razón nos hayamos dado cuenta del hecho del gran impacto, especialmente positivo, que genera en nosotros viajar». Almarcha añade que «en este tiempo hemos podido ser partícipes de cómo han cambiado nuestros hábitos a la hora de viajar, optando por lugares más tranquilos, por nuevas experiencias, por un turismo más sostenible que se aleja del típico turismo convencional y de masas tan característico. Internet nos da la posibilidad de adaptar cada idea nuestra de viaje a una opción real y poder crear así el viaje de nuestros sueños».

La coach asegura que «viajar es mucho más que visitar un lugar que todavía no se conoce, es algo más y, tanto si eres un viajero empedernido como si no, cuando veas los beneficios que te aporta viajar todavía tendrás más ganas de planificar un viaje». En este punto, señala que «viajar es una gran experiencia en sí misma: cada viaje nos aporta experiencias diferentes, desde que lo estamos planificando estamos creando pensamientos positivos sobre lo que vamos a vivir. Esto ya nos genera una ilusión con la que iremos conviviendo hasta que se acerque el día real de marcharnos. Una vez en el destino, empezarás a hacer real todo aquello que imaginaste, serás partícipe de muchas experiencias nuevas y volverás con vivencias que no hubieran sido posibles si te hubieras quedado en casa; ampliando así tu libro de vida».

Otra de las ventajas de viajar es que «nos ayuda a reducir el estrés y la ansiedad. Vivimos a un ritmo frenético, donde las exigencias laborales y familiares nos comen el tiempo y, donde la incompatibilidad de actividades nos lleva en muchos casos a tener que estar continuamente eligiendo o postergando lo que queremos. Viajar nos ayuda a parar, a vivir esa experiencia enfocada en el presente, a vivir en función de lo que vaya surgiendo sin más presión que disfrutar. Un lujo que en nuestro día a día quizá muchos no nos lo podemos permitir, pero que sí podemos construir».

En este sentido, apunta que «nos ayuda a ser más flexibles y romper con ciertos patrones de comportamiento, ya que cuando viajamos salimos totalmente de nuestra zona de confort en el sentido más amplio de la palabra. Lo más cotidiano, como comer, se va convertir en una odisea; esto nos va a ayudar a experimentar con lo desconocido y nos va a poner a prueba de cómo nos adaptamos a nuevas situaciones y circunstancias. Tanto si vas en familia, pareja o amigos, la experiencia de viajar te da la oportunidad de ampliar tu capacidad de ser flexible y de adaptabilidad».

Otro de los beneficios es que amplía nuestra capacidad de llegar a acuerdos. Almarcha advierte que «un viaje puede ser la antesala de un montón de conflictos o de puntos discordantes si las personas no se ponen de acuerdo. Por ello, viajar representa una maravillosa oportunidad para generar acuerdos que beneficien a todas personas y que se disfrute de un viaje donde se ha tenido en cuenta las preferencias de todas».

Viajar también «nos ayuda a ver otras realidades, ampliando nuestra percepción de la realidad y empatía». Así, destaca que «viajar nos ayudar a romper con ciertos estereotipos o prejuicios al ser testigos de otra realidad, de otras costumbres muy diferentes a las nuestras. Esto nos permite ampliar nuestro pensamiento y entender otras formas de vida, aunque en un primer momento nos puedan chocar porque no encajan en nuestro patrón de pensamiento».

La coach también sostiene que visitar otros lugares «ayuda a ser más autónomo y a dejar de lado los miedos y las inseguridades. Viajar es la mejor forma de desarrollar la capacidad en uno y a tener que sortear obstáculos en un país desconocido que en tu día a día no se van a dar». Otra de las ventajas es la confianza que genera. «Lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas. Un viaje compartido en grupo genera momentos que son irremplazables y únicos para todos los que han formado parte. Se genera una mayor confianza en el grupo y en las relaciones fruto de esos días vividos con intensidad, relajo y alegría».

Almarcha concluye que «elegir viajar es mucho más que conocer sitios nuevos o una forma de escapar de nuestra rutina diaria. Aprovecha estos días que vienen para hacer una escapa y empezar a disfrutar de estos enormes beneficios. Sin duda, viajar quizá sea la mejor forma de vivir y de llenar la vida para no acabar con la sensación de que se nos escapa».