Vivir con entusiasmo es una de las claves de la felicidad. | alina dichkova

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Vivir con entusiasmo es una de las claves de la felicidad, puesto que se puede ser inmensamente rico pero vivir de forma apática y ser infeliz. Al contrario, se pueden tener muy pocos bienes materiales, pero ponerle entusiasmo al día a día y alcanzar la felicidad. La coach personal y de salud, Marga Almarcha, expone que «la vida está en continuo movimiento y nos despertamos con multitud de desafíos, casi parece que la vida en sí misma fuera un desafío constante. La situación actual pone de relieve que la adaptación a los continuos cambios es un valor en alza, especialmente si queremos vivir una vida donde nos sintamos plenos».

En este punto, precisa que «cuando hablamos de adaptación al cambio no podemos pasar por alto conceptos como entusiasmo o pasión; incluirlos en la mirada que tenemos del mundo puede ayudarnos a aceptar ciertos momentos difíciles que se nos presenten para poderlos sobrellevar mejor encarnando una actitud más proactiva». Almarcha lamenta que «parece que en los últimos años se ha normalizado ir por la calle mirando al suelo, no saludar, no mirar a los ojos, apenas interactuar con los demás, estar de malhumor, más desanimados que de costumbre… Todas ellas son conductas que hemos ido aprendiendo y adaptando por las circunstancias en las que hemos estamos inmersos y la consecuencia de todo ello es que hemos dejado aparcado el entusiasmo por la vida, viviendo nuestros días con una mayor apatía».

La coach asegura que «una forma de vivir de una forma más plena es, sin duda, experimentarla con pasión e ilusión, y ahí el entusiasmo cobra un gran valor». A su modo de ver, «hablar de entusiasmo es hablar también de estado de ánimo; vendría a ser como una especie de exaltación hacia algo concreto o situación que vivimos. Se podría resumir también como esa energía de alegría, felicidad, empoderamiento que nos recorre el cuerpo y que nos impulsa a realizar aquello que queremos o ansiamos».

Almarcha asegura que «las personas que gozan de entusiasmo son aquellas que viven la vida con una actitud apasionada respecto a lo que hacen, aprenden, experimentan…, que disfrutan de ello y que mantienen una motivación que le lleva a conseguir los objetivos que se marcan en la vida y, sobre todo a conseguir resolver y buscar soluciones ante los obstáculos que se puedan encontrar en su camino y al mismo tiempo, son capaces de transmitir ese entusiasmo a todas las personas que le rodean».

Características de las personas con entusiasmo

Almarcha explica que las personas con entusiasmo tienen una gran confianza en ellas mismas, lo que le lleva a sentirse válidas y disfrutar de cada cosa que hacen. Además, saben tomar decisiones por si mismas, teniendo en cuenta lo que quieren y lo que necesitan. También son capaces de hacerse preguntas difíciles que les ayuden a sacar su mejor versión. Estas personas saben cuidarse a todos los niveles, manteniendo unos buenos hábitos saludables, poniendo límites. Destacan por su creatividad, por su capacidad de inventar y de compartir ideas y pensamientos lo que hace que sean líderes naturales y contagien su energía al resto sacando lo mejor de ellos. Valoran los riesgos y no se dejan vencer por los inconvenientes ni los miedos que les puedan surgir si eso va a originar desistir de sus objetivos. Trabajan por y para sus objetivos a pesar de los obstáculos. Se reconocen en lo que son, teniendo en cuenta sus habilidades y capacidades y siendo conscientes de sus debilidades, pero apuestan por su mejor versión. Saben que, para conseguir su objetivo, seguir un plan de ruta es la mejor opción para ello y, están abiertos a opiniones ajenas que les ayuden en ese camino.

«El camino para ser una persona con entusiasmo no es largo ni tortuoso, solo pasa por generar nuevos hábitos en nosotros mismos empezando por nuestro pensamiento, y eso se traduce en generar en nosotros nuevos patrones de comportamiento que modifiquen los anteriores. Para ello podemos ir acostumbrando al cerebro a buscar lo positivo de las cosas, abandonando los pensamientos negativos y de queja que solo llevan a perder energía y a un desgaste emocional que nos merma nuestra autoconfianza. Es importante también ocuparse y dedicarse a desarrollar las habilidades emocionales a modo de poder sostener las distintas emociones que surgen como consecuencia de como vemos el mundo», resume Almarcha.

Almarcha sostiene que «vivir la vida con entusiasmo requiere de realismo y objetividad, y sobre todo de ponerle ímpetu y determinación; de entender que, aunque en determinados momentos la rutina y la apatía se adueñe de nosotros seamos capaces de dejar de ponernos excusas y poner la ilusión y la pasión a nuestro servicio. Cada uno de nosotros podemos vivir la vida con entusiasmo y, aunque para ello no haya recetas mágicas, lo que sí se puede entrenar es el afán de probar e intentar cosas nuevas, de disfrutar de la vida a pesar de las adversidades, de vivir el momento con ilusión, de tener más ganas de compartir, de mejorar y progresar. Para ello te invito a que te preguntes: ¿Qué persona serías si tuvieras entusiasmo? ¿Cómo sería tu vida si la vivieras con entusiasmo? ¿Cómo influirías en tu entorno si vivieras con entusiasmo? ¿Qué aportaría el entusiasmo a tu familia?»

«Sin duda tener una vida donde el entusiasmo esté presente requiere elegir previamente querer vivir así; elegir querer lo mejor para uno mismo y querer vivir enamorándose de cada instante de tu vida, a pesar de todo, y eliminando las distracciones; requiere poner en marcha el motor de tu vida», concluye.