Las agendas son de gran utilidad para ser organizados. | Pixabay

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Posiblemente el mes de septiembre sea uno de esos meses del año donde más se ponga de manifiesto la importancia de saber organizarse. Muchas de las actividades que quedaron aplazadas en el verano vuelven a nuestra agenda, dejando posiblemente poco margen de maniobra para introducir cosas nuevas.

La coach personal y de salud, Marga Almarcha, expone que «seguramente haya muchas personas que nazcan con la capacidad innata para organizarse y les cueste poco trabajo planificar su agenda para hacer todo aquello que quieren y, al mismo tiempo, poder estar por su familia, pero también hay un gran número que esto lo vean como una gran hazaña».

Almarcha defiende «los grandes beneficios que nos aporta saber organizarnos en nuestro día a día, tanto a nivel personal como a nivel profesional. El primero de ellos es que permite realizar una mejor gestión del tiempo. «Saber cuánto tiempo le tenemos que dedicar a cada tarea nos ayuda a ser más eficientes en todo el proceso de desarrollo de la misma o a realizar la tarea asignada de una forma eficiente y eficaz en un tiempo adecuado, si estamos hablando del entorno laboral. En el personal, nos ayuda a poder llegar a todo cuidando lo que realmente es importante para nosotros».

El segundo beneficio es que «saber organizarnos nos ayuda a simplificar nuestra vida. «Que duda cabe que, en esta sociedad donde cada vez los ritmos son más acelerados, hacer sencillo nuestro día a día nos puede regalar una mayor tranquilidad. Por ello, organizarte la agenda o tu lista de tareas o actividades diarias equitativamente puede ser la puerta a tu tranquilidad y un mayor bienestar».

«Otro beneficio colateral que nos aporta es que se nos amplifica la disciplina y la responsabilidad, motores importantes a la hora de querer marcarnos objetivos y conseguirlos», señala.

Además, explica que «la confianza en nosotros mismos, tanto interna como externa, también se ve aumentada. Esto se puede traducir en una mayor tranquilidad y seguridad, tanto para uno mismo como para el resto de compañeros de trabajo que trabajen con nosotros».

En cuanto a la organización del hogar, la coach manifiesta que «nos daremos cuenta que ser organizado es una gran ventaja; sobre todo, cuando hablamos de comer de una forma saludable. Serlo va a ayudar a apoyar todas las acciones que implementemos para conseguirlo, desde los utensilios necesarios para cocinar como la organización de la despensa y la nevera».

Dudas que se plantean

Sin embargo reconoce que, aunque podemos ser muy conscientes de los grandes beneficios que nos aporta la organización en nuestras vidas, a la vez podamos tener dudas o no sepamos por dónde empezar lo que nos aleje de poder incorporar este hábito. Por lo que, para evitar esto la práctica es necesaria, así que te invito a que empieces buscando un tiempo para ti mismo que te ayude a clarificar por donde quieres empezar a organizarte.

Por otro lado, destaca que tener herramientas a mano facilitarán esta labor. En este punto recomienda cada día, bien a primera hora o por la noche, empezar con dos fáciles pasos. Una de ellas es «hacer una lista de tareas porque te ayudará a saber lo que realmente quieres hacer, evitando procrastinar o perder el tiempo, además de olvidos normalmente generados por no apuntar las cosas».

Otra herramienta muy útil es una agenda a semana vista o diaria, donde distribuir todo aquello que tengas en marcha. «Sirve de gran ayuda y, sobre todo, puede ser tu gran aliada para aterrizar todos esos planes o actividades que tienes en la cabeza y que muchas veces no sabes como organizar. Las opciones son varias, solo hay que buscar la que mejor se adapte a ti y empezar».

«Saber organizarse, lejos de parecer una cualidad que genere exigencia, nos acerca más a la forma en la que queremos contribuir a la vida. Si gracias a potenciar esta cualidad vamos a conseguir nuestros objetivos, ese tiempo extra para cuidarnos, ese tiempo compartido con nuestra familia, hijos, pareja o amigos…quizá sería una buena opción revisar lo que nos limita a no conseguirlo y empezar a organizar pequeñas parcelas de nuestro día a día, adaptándonos a esos cambios, disfrutando de sus múltiples beneficios, para así poder dedicar a lo verdaderamente importante para nosotros el tiempo que queramos», concluye Almarcha.