Ser agradecido es muy positivo. | Pixabay

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La coach personal y de salud, Marga Almarcha, sostiene que «en una sociedad repleta de convencionalismos dar las gracias se postula como un acto más de buenos modales. Desde pequeños se nos educa para saludar de una determinada forma en función del momento del día en el que nos encontremos, para pedir disculpas o lo siento y para dar las gracias. Vamos creciendo con formalismos automatizados sin conectar con su valor añadido, quedándonos con el simple gesto cortés».

Almarcha señala que «admitiendo la parte educada de la expresión, dar las gracias se nos presenta como una herramienta más para conseguir un mejor bienestar interno que nos ayudará a relacionarnos mejor con nuestro entorno y, sobretodo, con nosotros mismos. Un mensaje que repetimos a lo largo del día tantas veces puede tener un valor incalculable para la persona que lo recibe, generando mejores relaciones y estrechando vínculos entre las personas, además de generar conexión. Este beneficio que, en un primer momento puede pasar desapercibido, es el que da el verdadero valor a dar las gracias y el que le puede dotar de un gran valor transformador».

Si volvemos a los beneficios que nos aporta ser agradecido y a su poder para generar cambios, la coach explica que «nos daremos cuenta de que nuestra mente empieza a enfocar en lo que sí tenemos y no en aquello que nos falta, lo que se traduce en vivir la vida de una forma más plena, más positiva y, en resumen, más feliz».

En su opinión, «el hecho de ser agradecido con el otro en cualquier ámbito en el que nos encontremos, hace que se origine un mejor ambiente y unas mejores relaciones basadas en la gratitud y no tanto en la competitividad, ya que te da la oportunidad de dar valor al otro a la vez, que los demás ven lo importante que eres tu también».

Marga Almarcha, coach personal y de salud.

Además, asegura que «tomar consciencia de todo por lo que podemos agradecer desde el instante en que nos levantamos nos regala el poder vivir con una actitud más positiva que se extenderá más allá de tu persona».

«Sin duda los regalos que nos ofrece el agradecimiento son muchos y merece la pena incorporarlos en nuestro día a día; para ello, es importante saber que la práctica del agradecimiento se puede empezar a realizar con pequeñas acciones diarias para poder disfrutar de ellos lo antes posible».

Consejos para ser agradecido

Almarcha recomienda un gracias de corazón en cuanto te levantas porque «te va a ayudar a empezar el día con otra energía, te aleja de pensamientos que te puedan limitar desde primera hora de la mañana».

También insta a «mirar a tu alrededor y conectar con tantas situaciones como puedas agradecer y que normalmente pasas inadvertidas: alguien que te deja pasar en la cola del autobús, esa mirada amable de alguien que te cede el paso… lo más cotidiano puede esconder un mensaje de gratitud».

«Si es necesario, lleva un diario de gratitud para todos esos momentos que quieres agradecer y que quizá en ese instante no es posible».

Por la noche, anima a «realizar un repaso mental del día y agradecer al menos tres momentos que lo requieran. Irte a dormir con pensamientos positivos te asegurará descansar mejor y más tranquila».

También sugiere «expresar tu agradecimiento, no te quedes con las ganas de decirle a esa persona que ha hecho algo por ti, lo agradecida que estás, le estás haciendo un maravilloso regalo y, seguramente le estarás cambiando el día».

Por último,propone hacerlo cada día. «Agradece todos los días y que se convierta en un hábito maravilloso».

Almarcha asegura que «vivir la experiencia y el beneficio de darnos las gracias a nosotros mismos por algo que hemos hecho, creado, dicho, experimentado… es regalarnos amor y reconocimiento en un momento donde quizá estemos más necesitados de la aprobación externa».

«Ser agradecidos no es solo una forma de cumplir con el refranero español de 'Es de bien nacido ser agradecido', sino que tiene un valor más profundo. Tiene el valor de cambiar nuestra energía, de ver el mundo desde la gratitud, palabra que nos conecta con la parte humana que todos tenemos la suerte de poseer».