Una infección por hongos también se conoce como candidiasis vaginal.

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Cuando hablamos de la candidiasis vaginal nos estamos refiriendo a una infección por hongos que está lejos de ser una infección de transmisión sexual (ITS). La responsable es la levadura Candida albicans que se encuentra en la vagina, el aparato gastrointestinal o la boca sin que provoque ningún problema.

Sin embargo, los cambios hormonales, la toma de antibióticos o incluso la diabetes mellitus pueden causar alteraciones en la flora. Esto favorece la aparición de especies patógenas que dan lugar a la candidiasis vaginal, como indica la Sociedad Española de Ginecología y Obstreticia (SEGO).

La candidiasis es bastante frecuente. Según la SEGO, «a los 25 años, el 50% de las mujeres habrá tenido al menos un episodio» y este porcentaje es superior en las mujeres premenopáusicas, hasta un 75%. Además, un 5% de las mujeres tendrán candidiasis de forma recurrente.

Cuando la candidiasis vaginal aparece no es asintomática. Aunque es cierto que los síntomas pueden ser más leves o graves dependiendo de si se tratan lo antes posible o no, existen señales frecuentes de que hay una infección por el hongo Candida albicans que requiere tratamiento.

La secreción vaginal inusual es una alerta de que hay una infección. Es cierto que en determinados momentos del ciclo de una mujer las secreciones vaginales pueden ser diferentes y cambiar. A veces serán más abundantes, otras veces de una textura más cremosa... Esto es completamente normal.

Sin embargo, la candidiasis vaginal siempre se manifiesta con una secreción diferente de color blanco que presenta grumos, muy similar al yogur. Esto no cambia a lo largo del ciclo y, además, la secreción suele estar acompañada de un enrojecimiento que afecta a la mucosa de la vagina.

Lo habitual es que cuando se detecta la mucosa vaginal eritematosa el enrojecimiento termine afectando, también, a la parte externa, es decir, la vulva. En ambos casos el enrojecimiento estará acompañado de esos grumos blancos de la secreción que serán muy abundantes.

Además de los síntomas ya expuestos, el prurito tanto en el interior de la vagina como en los genitales externos será muy frecuente que aparezca. Una sensación de escozor que puede ser muy incómoda y causar gran malestar, ya que no desaparecerá hasta que no se trate la candidiasis vaginal.

También, es muy posible que aparezca la disuria o dificultad para evacuar la orina. Debido a la candidiasis, el orificio que permite la micción puede irritarse y causar bastante dolor en el momento en el que se necesite orinar. Es un síntoma frecuente si no se trata esta infección.

Con todo, hay otro síntoma relacionado con la candidiasis bastante común que es la dispareunia, también conocida como coito doloroso. Este puede aparecer antes, durante y después de mantener relaciones.

Los últimos síntomas frecuentes que menciona la SEGO son las lesiones cutáneas. Estas son similares a heridas o pústulas que surgen debido a la irritación de la mucosa vaginal y de la vulva. Son bastante molestas y provocan mucho dolor en la región genital.

Para evitar que la sintomatología siga evolucionando y empeorando es importante acudir al médico lo antes posible. Con un sencillo tratamiento con antifúngicos la candidiasis vaginal desaparecerá y con ella todos los síntomas anteriormente expuestos que pueden ser muy desagradables.