Cada año en España se producen 97.000 toneladas de cerezas.

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El verano es temporada de cerezas y picotas. Son una de las frutas más apreciadas de los meses de calor, ya que son fresquitas, dulces y fáciles de comer en cualquier lugar. Sin embargo, a pesar de que a simple vista pueden parecer lo mismo, hay más de una diferencia entre ellas. La cereza es una fruta originaria del medio oriente, que se produce muy bien en distintas zonas de España. Destaca por su exquisito sabor y por sus indudables beneficios nutricionales, ya que es una fruta muy rica en antioxidantes, flavonoides y polifenoles, y tiene además un importante contenido en fibra.

A grandes rasgos se puede decir que la gran diferencia entre una fruta y otra es que todas las picotas son cerezas pero no todas las cerezas son son picotas. Para poder diferenciarlas hay que fijarse en primer lugar en su aspecto, aparentemente, la diferencia entre cereza y picota está en el rabito, ya que las primeras suele tener y en las segundas no. Otras características que te ayudarán a diferenciarlas son el tamaño y el color, pues las picotas suelen tener un color rojo más intenso y oscuro y mayor tamaño que las cerezas.

Pero la diferencia no es solo exterior: las picotas suelen ser más crujientes, dulces y sabrosas que otras cerezas. Además, también cabe señalar que las cerezas son más tempranas, empezando en abril, mientras que la temporada de la picota no empieza hasta junio. Las zonas de mayor producción de picotas son Extremadura y Aragón, seguidas de Andalucía y Cataluña. Hay una D.O.P. (Denominación de Origen Protegida) en el Valle del Jerte y una I.G.P. 'Cerezas de la Montaña de Alicante', aunque no todas las picotas proceden de allí.

En estos días de calor, para conservarlas correctamente, lo mejor es escoger cerezas que presentan un aspecto brillante con un color rojo intenso y guárdalas en la nevera sin lavar. En fresco se aprovechan al máximo sus propiedad e incluso se pueden usar en confituras y dulces.