Sa Croqueteria en Palma.

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«Quien bien te quiere, te hará croquetas». Sa Croqueteria ha hecho suyo este eslogan. Y nunca mejor dicho, ya que según asegura Cristian Colombo, propietario del local dedicado a estos sabrosos bocados, ha hecho de «sus clientes, amigos». El restaurante abrió sus puertas en Palma, en la calle Julià Alvarez, hace cuatro años con la idea de convertirse en el primero de la isla especializado en croquetas caseras. Hace un año, tras su éxito en Ciutat, abrieron otro local en Manacor.

En su carta se puede encontrar una gran variedad de croquetas, desde las típicas de pollo o jamón a algunas más extrañas como de pimientos asados y queso mahonés hasta opciones veganas, como las de zanahoria y sésamo. «La clave está en que se pueden hacer croquetas de lo que quieras. Nosotros hacemos una especial cada mes, este enero tenemos la de chorizo con huevo frito. También la hacemos de postre, la de chocolate con almendra y toque de chocolate blanco en salsa de mango gusta mucho», asegura Colombo.

Y es que, aunque la croqueta es una de las elaboraciones más queridas de la cocina tradicional, solo algunos pocos conocen sus secretos. «Una buena croqueta empieza con un buen producto y sigue en la cocina. El resultado final es perfecto cuando es cremosa por dentro y por fuera tiene un rebozado crujiente», explica. Además, añade que es importante que el comensal «identifique lo que está comiendo». «Si una croqueta es de espinacas tiene que encontrar el sabor a espinacas», añade.

En cuanto a la preferencia de los clientes, cuenta que muy pocos se quedan con las opciones más típicas como el pollo, el jamón o el bacalao. «A la gente le gusta probar cosas nuevas, y los que llegan indecisos son fáciles de convencer. Me dicen: 'lo que tu quieras, nos fiamos de ti’». Aunque la croqueta es la protagonista es un su carta también se pueden encontrar llonguets, pa amb oli y ensaladas.

La idea de montar un restaurante dedicado a estos pequeños bocados surgió de una conversación con un amigo. «En Palma hay muchas hamburgueserías y pambolierias pero no había ninguna croquetería. Nos pareció buena idea y de ahí salió el nombre».