Elisabet Fuentes, enóloga de la bodega, y Javier Belda.

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Que una pequeña bodega mallorquina experimente de manera constante en la elaboración de sus vinos es una buena noticia, pero que la experiencia sea en pequeñas ánforas de arcilla en el fondo marino de la bahía de Pollença es algo novedoso, inusual y sorprendente.

Quien conoce a Elisabet Fuentes, enóloga de Can Vidalet, pequeña bodega de Pollença cercana al mar, sabe de sus inquietudes y enorme curiosidad por elaborar vinos con un punto de originalidad. En este caso pretende ser un recuerdo del conquistador romano de Mallorca Cecili Metel, en el 123 a.C.

Acaba de ver la luz Barros de Cecili Submarino, trescientas pequeñas ánforas de barro con un vino varietal blanco Prensal 2020 que han pasado ocho meses en el fondo marino.

Interesante poder degustar este varietal Prensal 2020 de la más habitual variedad local blanca en la Isla, primero en su habitual botella de cristal con matices y aromas que la hacen muy agradable.

Llega el momento de probar el mismo vino, con ocho meses de crianza marina en ánforas de barro. La primera sorpresa son los aromas intensamente marinos del ánfora después de su ‘aventura’ bajo el mar. Aromáticamente sugiere suavidad y gran intensidad, en boca mantiene su frescura aunque con mayor amplitud y matices distintos, más complejos e intensos y final ligeramente yodado, sin ningún aporte salino ni sabor a mar.

La original ánfora de barro.    

El vino ha evolucionado lejos del ruido y la luz, en condiciones de humedad, temperatura, presión y gravedad imposibles de conseguir en tierra, aunque tengo la sensación de que bajo el mar el tiempo se acelera.

Experiencia

Este vino tan singular nace con la colaboración de Javier Belda, marino mercante, apasionado de la navegación y la historia, quien hace ocho años, y después de encontrar ánforas en el fondo marino con resquicios de conservación de su contenido interesantes, comienza a experimentar, primero buscando el recipiente adecuado, y después con las primeras pruebas con vinos del Priorat.

En la actualidad, son varias las bodegas que están experimentando, tanto en la cuenca del Mediterráneo como en el Cantábrico, con vinos que maduran y envejecen en el fondo marino.

Habrá que esperar si tendremos la oportunidad de una experiencia enoturística bajo el mar de Mallorca.